¿Qué es la diástasis?

Aunque puede ocurrir por otras causas, hay una patología muy común que suele presentarse tras el parto y que afecta nuestro abdomen. Un diagnóstico temprano ayudará a resolver el problema y evitar males mayores

Quedaste sufriendo de diástasis

Tal vez no hayas escuchado hablar de la diástasis, pero se trata de un problema que ocurre a menudo tras el embarazo. Generalmente no se repara en el mal y se piensa que se trata solo de un cambio natural en la forma del abdomen, por haber llevado a bordo un bebé durante nueve meses, pero el asunto no es tan sencillo.

La denominada diástasis ocurre cuando los músculos del abdomen se debilitan y se separan en la parte central, creando una especie de abertura que servirá para dar cabida al feto. Tras el alumbramiento deberían compactarse de nuevo, pero en ocasiones no sucede y queda un hueco en medio. Este “hueco” es la diástasis y se produce por un daño en los tejidos que hacen la unión.

Entre las señales más evidentes está la flacidez y abultamiento del vientre. Incluso, se forman bultos al realizar esfuerzos o estirar completamente la espalda. El problema no solo afecta la apariencia, sino que también puede sobrellevar a dificultades en la salud, como dolores lumbares, flatulencias y hernias, además de otras patologías relacionadas con el piso pélvico.

Diagnóstico de la diástasis

Los fisioterapeutas, con especialidad en la pelvis, son los más idóneos para realizar el diagnóstico de la diástasis. Tras un análisis físico y la evaluación del historial médico, podrá determinar el padecimiento y hacer las indicaciones respectivas. También efectuará un tacto del suelo pélvico, para ver el grado de afectación.

Entre las dolencias que se generan cuando hay anormalidades en el piso pélvico están la incontinencia urinaria, el dolor crónico y el prolapso. De allí la importancia de realizar un tratamiento adecuado, pues no solo la parte estética se ve comprometida. Las alternativas de tratamiento dependerán del grado de afectación y ubicación de la abertura, que puede ser parcial o total. Las opciones van desde ejercicios, hasta fajas y cirugía. Igualmente, se aconseja llevar un estilo de vida sano para evitar aumentos desproporcionados de peso, y cuidar la postura.

Soluciones y prevención

Existen ejercicios determinados que fortalecerán el área dañada. Estos serán indicados por el fisioterapeuta. Jamás se deberá entrenar por cuenta propia, pues los típicos abdominales que se realizan en los gimnasios están contraindicados, pues agudizan la diástasis abdominal. Para recuperar la tonicidad se aconsejan los llamados abdominales hipopresivos, en los que la postura es súper importante.

También las fajas compresoras son recomendadas, especialmente las que son fabricadas a medida y que actúan en toda la zona resentida. La cirugía se indica en pacientes con daños más pronunciados y con dolencias derivadas. Mediante una operación se unen los músculos y se cierra la abertura central. El cuidado postoperatorio debe ser minucioso, para evitar que vuelva a lesionarse el abdomen. También se indican dietas y drenajes.

En todos los casos se aconseja seguir ciertas acciones para prevenir que se agrave la afección. Una de las más importantes es evitar quedarse embarazada nuevamente, sin antes haber fortalecido y llevado a su lugar los músculos rectos abdominales. Hacerlo debilitaría en demasía toda la zona. Tampoco es bueno levantar objetos muy pesados, pujar en el baño cuando se evacúa (prevenir el estreñimiento) o levantarse de frente cuando se está acostado (lo mejor es hacerlo de lado). Usar sillas ergonómicas si se trabaja sentado ayudará.

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