Proteínas en el embarazo

Proteínas durante el embarazo

Las proteínas en el embarazo juegan un papel muy importante, como sabemos, una buena alimentación durante la gestación permite aportar al feto los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse de manera saludable.

Las necesidades proteicas en un adulto oscilan alrededor de los 0’8 g/kg al día, intervienen en la formación y mantenimiento del sistema inmunológico, de los músculos, de estructuras celulares o de las hormonas entre otros. Pero durante el embarazo se necesitan mayores cantidades de proteínas, ya que formarán algunas de las estructuras del feto y la placenta o el útero de la madre. El coste de proteínas total en el embarazo es de 900 gramos, lo que supone un aporte suplementario de 3′2 gramos al día, el aporte se incrementa especialmente durante las últimas 28 semanas de embarazo, que es cuando el feto tiene una actividad celular mayor.

En la dieta encontramos una gran variedad de alimentos que contienen cantidades importantes de proteínas, como por ejemplo las carnes, los lácteos, los pescados, las legumbres o los huevos, por lo que es muy sencillo cumplir con las necesidades diarias recomendadas.

Las proteínas están formadas por combinaciones de 22 aminoácidos, de ellos, ocho son esenciales, esto quiere decir que no pueden ser sintetizados por el organismo, sólo se pueden obtener a través de los alimentos.

La carencia de proteínas en los países desarrollados es muy rara, pero es bueno saber que puede causar una disminución de la actividad del sistema inmune, retraso mental y enfermedades como el Kwashiorkor, una enfermedad que produce un abombamiento del estómago, despigmentación de la piel y cabello rojizo.

Como suele ser habitual, los excesos son siempre perjudiciales, incluso si se trata de proteínas, nuestro cuerpo no puede almacenar todas las proteínas y por lo tanto las convierte en grasas o azúcares. Para ello, el hígado se encarga de excretar a los grupos nitrogenados que tienen los aminoácidos, que algunos serán utilizados para obtener energía y el resto serán excretados a los riñones al resultar tóxicos, por lo que acabarán siendo expulsados con la urea.

Un aumento de la cantidad de proteínas puede causar una hiperactividad del sistema inmune, una disfunción hepática por el aumento de la cantidad de residuos tóxicos y una pérdida de la densidad ósea, ya que el aumento de proteínas causa una pérdida de la cantidad de calcio corporal.

En el embarazo es imprescindible mantener una dieta completa y equilibrada, que aporte las proteínas, vitaminas y minerales fundamentales en el crecimiento del feto y su desarrollo.

Foto | karindalziel

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