Problemas con el cordón umbilical durante el embarazo

Aquí tratamos algunos problemas con el cordón umbilical durante el embarazo, sufrir una circular de cordón, la arteria umbilical única, un prolapso de cordón, una inserción velamentosa o un nudo en el cordón umbilical.

Cordón umbilical

Como sabemos, el cordón umbilical es un tubo que une feto y placenta, es el canal por el que el futuro bebé recibe el oxígeno y todos los nutrientes que necesita para su desarrollo a través de la sangre materna. Anteriormente hemos hablado de sus particularidades y características, sobre su formación y sobre la importancia de conservar la sangre que contiene tras el parto.

Pero nos quedaba en el tintero abordar los posibles problemas con el cordón umbilical durante el embarazo, es decir, aquellas complicaciones que se pueden producir durante la gestación. Gracias a la ecografía se puede detectar la mayoría de problemas asociados al cordón umbilical, aunque en otros casos las complicaciones no son evidentes a través de la ecografía y las únicas evidencias de que pueden existir problemas son ciertas patologías o situaciones, como por ejemplo, el desprendimiento de placenta o tener gemelos monocoriónicos, gemelos monocigóticos que comparten la misma placenta.

Son varios los trastornos y anormalidades que afectan al cordón umbilical durante el periodo de gestación, pudiendo ser un problema serio para la vida de la madre y el futuro bebé, a continuación los enumeramos:

Sufrir una circular de cordón

Es cuando este se enrolla al rededor de una parte del cuerpo del futuro bebé, habitualmente suele ser algo que se produce en el cuello, a esto se le denomina Circular del cordón. Las causas que lo provocan son un exceso de líquido amniótico o una largarie mayor de lo habitual del cordón, aunque hay que apuntar que en muchos casos no provoca ningún problema y los especialistas lo resuelven fácilmente durante el parto. En otras ocasiones (muy pocas) la vuelta del cordón oprime con fuerza y afecta a las arterias carótidas pudiendo provocar sufrimiento fetal, en ese caso es posible que se opte por la cesárea.

Arteria umbilical única

Es cuando en el cordón sólo hay una de las dos arterias umbilicales, se trata de una malformación del cordón umbilical causada por una atrofia de una arteria que en principio se mostraba normal, o por un fallo en su desarrollo. Su incidencia es de entre el 0,5% y el 0,7% de los embarazos y es causa de parte de los casos de muerte fetal. Cuando se detecta la arteria umbilical única, se debe realizar una evaluación completa y minuciosa del futuro bebé, ya que esta anomalía en buena parte de las ocasiones provoca defectos en el desarrollo del feto.

Prolapso de cordón

Es una complicación que se caracteriza por la salida del cordón umbilical por el canal del parto antes que el futuro bebé, como consecuencia de ello, el cordón puede quedar atrapado contra el cuerpo del bebé durante el parto. Las causas que originan este problema son varias, el parto prematuro, el exceso de líquido amniótico, un tamaño más largo de lo normal del cordón, un parto podálico (cuando el bebé no sale de cabeza), etc. El prolapso tiene el riesgo de reducir significativamente el aporte de oxígeno al bebé, por lo que los especialistas actúan rápidamente, sea moviendo al bebé o practicando una cesárea, dependiendo del caso. Su incidencia se establece aproximadamente en un caso de entre 300 nacimientos.

Nudo de cordón umbilical

Es otro problema que se puede producir aunque su incidencia es relativamente baja. En teoría es muy difícil que se pueda formar un nudo en el cordón dada su naturaleza, es muy elástico y flexible, pero es impredecible cómo se puede llegar a mover el bebé en el interior del útero materno durante las primeras etapas del embarazo y puede darse el caso de que estos movimientos terminen formando un nudo. Este nudo se va ajustando y aprentándose, por lo que afectaría al suministro de oxígeno y nutrientes que debe recibir el futuro bebé. En este caso los especialistas médicos deben valorar el tipo de parto que se debe llevar a cabo, finalmente decir que su incidencia es de entre el 0,5 y el 1,25% de la totalidad de los partos.

Inserción velamentosa de cordón

Es cuando los vasos del cordón se separan antes de llegar a la placenta, los vasos sanguíneos del cordón umbilical recorren un espacio entre las membranas ovulares antes de llegar a la placenta, en vez de insertarse directamente en ella. Afecta a un 1% de los fetos únicos, pero su incidencia se incrementa hasta el 15% en el caso de gemelos monocoriónicos y suele ser más común en trillizos. Este problema compromete la evolución perinatal y en ocasiones es necesario realizar una cesárea electiva.

Vasa previa

Es la última complicación que trataremos, es cuando de una inserción velamentosa, algún vaso pasa por el orificio cervical antes que el feto. Los vasos sanguíneos fetales, ya sean de la placenta o del cordón umbilical, cruzan por delante de la entrada al canal uterino por debajo del bebé, el resultado puede ser una hemorragia fetal que se produce al dilatarse el cuello uterino o por la ruptura de la membrana, desgarrando los vasos. También puede reducirse el aporte de oxígeno al comprimirse los vasos sanguíneos entre el canal uterino y el bebé. Los síntomas más comunes son la aparición de sangrado vaginal durante el segundo o tercer trimestre del embarazo. Hay que decir que si se diagnóstica antes del parto, la supervivencia es alta, afecta a 1 de cada 3.000 nacimientos y si no se diagnostica a tiempo, causa el 95% de mortandad fetal.

Hemos realizado un breve recorrido por algunos de los problemas más destacados del cordón umbilical, próximamente trataremos uno a uno cada problema, así como otros que no se consideran graves y que no encierran riesgos para madres o bebés.

Foto | drcorneilus

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