Preeclampsia

Síntomas de la preeclampsia

La preeclampsia es una complicación que se produce en un 15% de las embarazadas, se trata de una subida de tensión ocasionada potencialmente peligrosa tanto para la madre como para el bebé, pero si se detecta a tiempo, puede controlarse y disminuir sus riesgos.

La preeclampsia suele desarrollarse al principio del embarazo, pero no se hace evidente hasta el segundo o tercer trimestre generalmente. Se desconoce la causa exacta de este problema, pero barajan varias posibilidades, como una deficiencia vitamínica o la existencia de un vínculo genético, lo que ocasiona que un defecto en la placenta restrinja el flujo de sangre que llega al bebé.

Los daños que puede ocasionar la preeclampsia si no se trata a tiempo, afectará a la madre y al bebé, pudiendo dañar gravemente al hígado, riñones y sistema de coagulación de la sangre maternos, lo que causará complicaciones que suponen una amenaza para la vida de ambos.

Los síntomas en las primeras fases de la gestación son dolores de cabeza frecuentes y prolongados, inflamación súbita en manos, muñecas, cara y/o tobillos, aumento de peso repentino o menor necesidad de orinar.

En las últimas fases del embarazo ocasiona dolor agudo bajo las costillas, normalmente en el lado derecho, vómitos, visión borrosa, irritabilidad, vértigo. Si observas cualquier combinación de estos síntomas, debes acudir a tu ginecólogo inmediatamente.

Si detectan la preeclampsia en las primeras fases del embarazo, es probable que el tratamiento a seguir sea el ingreso en el hospital para reposo y recibir medicación que pueda bajar la tensión. Una vez en casa será necesario asistir a revisiones más frecuentes y no dejar de hacer reposo.

Si el problema no se solventa, puede que provoquen el parto, lo que no sería posible si se detecta al principio del embarazo, entonces controlarán los síntomas con medicación y administrarán inyecciones de esteroides para ayudar a madurar los pulmones del bebé por la posibilidad de que nazca prematuro.

La mamá se recuperará de la preeclampsia unos días o semanas después de haber dado a luz, aunque la tensión puede tardar unos meses en volver a ser normal.

Recientemente se ha dado a conocer un estudio en el que afirman que el consumo elevado de fibra durante los primeros meses del embarazo, podría reducir el riesgo de desarrollar preeclampsia. Pero no es todavía un estudio concluyente, así que estaremos a la espera de nuevas investigaciones que en caso de confirmarlo, serviría para iniciar nuevas estrategias con el fin de evitar los riesgos de sufrir preeclampsia.

Más información | Wikipedia
Foto | Mosista Pambudi

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