Placenta previa

Placenta en el embarazo

La placenta previa es una complicación que puede darse en el embarazo en distintos grados, el problema es que la placenta se instala en la parte baja del útero cubriendo el cuello uterino e imposibilitando un parto vaginal en la mayoría de ocasiones.

La placenta, el órgano que proporciona el alimento y el oxígeno al feto para su adecuado desarrollo, cambia de posición y crece durante la gestación. Ésta se sitúa normalmente en la región superior o media del útero, pero en el caso de la descrita placenta previa, puede ubicarse en la parte baja provocando uno de los tres posibles problemas, placenta previa marginal, parcial o completa.

La placenta previa marginal es la placenta localizada en el borde del cuello del útero, está próxima al orificio cervical interno pero no lo bloquea. La placenta previa parcial es la que cubre parcialmente el cuello uterino y la placenta previa completa cubre totalmente la abertura cervical.

Los principales síntomas de la placenta previa son el sangrado vaginal, éste suele darse de forma súbita y no causa molestias. El sangrado puede darse llegando al final del segundo trimestre o al principio del primero, cesa de golpe y puede volver a darse pasados unos días. Este sangrado es desde el primer momento motivo de visitar al especialista de urgencias. El diagnóstico es sencillo, basta con la realización de una ecografía, por lo que también es posible detectar la placenta previa antes de sufrir una hemorragia vaginal.

Ante el diagnóstico de placenta previa no hay que asustarse, durante el tiempo que resta de gestación es posible que la placenta se mueva y se aleje del cuello uterino permitiendo así un parto natural. Se calcula que sólo el 10% de los diagnósticos de placenta previa llegan al final del embarazo conservando esta complicación.

El tratamiento de la placenta previa varía dependiendo de los factores, de la posición de la placenta, del sangrado sufrido, del tiempo de embarazo, de la posición del feto, de los partos previos, etc. Algunas recomendaciones comunes son hacer reposo, lo que implica también no tener relaciones sexuales. Seguramente se programará la cesárea y según el grado del problema se adelantará el parto al momento en el que el bebé tenga la madurez suficiente para nacer.

No se conocen las causas que provocan la placenta previa, pero se barajan posibilidades como el tener más de 35 años, haber tenido varios embarazos previos, haber sufrido placenta previa anteriormente o más de una cesárea, tener anomalías uterinas, ser fumadora o consumidora de otras sustancias tóxicas y según últimos estudios, puede ser una de las causas de las técnicas de reproducción asistida.

Actualmente la placenta previa, aunque es una complicación que afecta al desenlace final del embarazo con casi la seguridad de tener que llevarse a cabo una cesárea, no suele presentar problemas de sufrimiento fetal ni desprendimiento prematuro de la placenta como antaño, siempre que se cumplan las recomendaciones médicas y se realice un seguimiento continuo del embarazo. Este problema está muy controlado y su pronóstico es muy positivo.

Más información | NLM
Foto: Vadim Ponomarenko

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