Padecer fiebre o gripe durante el embarazo aumenta el riesgo de autismo en el bebé

En el constante trabajo de investigación relacionado al análisis sobre los motivos del nacimiento de niños con autismo se ha descubierto que aparentemente las madres que durante su embarazo sufren de una gripe fuerte o de un episodio de fiebre prolongada son mucho más propensas a tener un bebé con un trastorno de autismo, según ha divulgado en un comunicado de prensa la Academia Estadounidense de Pediatría.

El estudio estuvo a cargo de Hjördis Ôsk Atladóttir, de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, y es el primero en demostrar que en las mujeres que padecen fiebre durante más de una semana durante su embarazado el riesgo de tener niños con autismo aumenta al doble, encontrando también riesgo de autismo en los casos en los que las mujeres utilizaron antibióticos para calmar sus síntomas durante el tiempo de la gestación.

Lo cierto es que si bien se han encontrado relaciones concretas entre la enfermedad materna y el autismo en sus niños, los investigadores han advertido que se trata de argumentos preliminares y que por las limitaciones metodológicas del estudio es sumamente necesario encarar prontamente una investigación adicional que ratifique todo lo dicho. El nombre con el que se ha titulado el estudio es “El autismo después de una infección, episodios de fiebre y el uso de antibióticos durante el embarazo”.

Para conseguir la información se trabajó con los resultados de estudios en animales sobre la actividad inmune de las progenitoras en la gestación y la forma en la que causa deficiencias en el desarrollo neurológico del feto. Se sabe que en los últimos 20 años la enfermedad ha afectado a una gran porción de población mundial y por lo tanto el autismo se ha convertido en un importante problema de salud por lo que los científicos se involucran notablemente en tratar de conocer más sobre los secretos de esta condición.

Los niños autistas presentan durante su desarrollo una serie de síntomas que permiten que se identifique el problema, y se estima que la prevalencia del trastorno durante la vida adulta es de un niño por cada 88 afectados, ya que quienes reciben una intervención médica exitosa y a tiempo consiguen hacer una buena transición hacia la vida adulta, lo que les permite funcionar de forma positiva dentro del núcleo familiar y desarrollarse como individuos de forma mucho más completa.

Vía | Prensa Latina
Foto |  alainelorza

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