¿Náuseas en el embarazo? No dejes que empañen tu felicidad

La dulce espera puede verse empañada por algunos malestares típicos de la gravidez. Entre los más molestos destacan las náuseas y los vómitos matinales. Aunque son comunes y casi inevitables durante los primeros meses de gestación, acá te ofrecemos algunos consejos para reducir y/o evitar este desagradable problema.

nauseas embarazo

Durante el embarazo el cuerpo experimenta cambios que conllevan a desarrollar síntomas que, aunque no representan un riesgo para la madre o el feto, pueden interferir en el bienestar físico y emocional. Tal es el caso de las náuseas diurnas, que suelen afectar a un 80% de las embarazadas.

Esas ganas desagradables de vomitar al levantarse son completamente normales, sobre todo en las primeras semanas de gestación. Las causas son diversas. Algunos médicos afirman que son producidas por una hormona llamada gonadotropina coriónica (Beta-hCG) que no sólo permite avalar la existencia del embarazo mediante una prueba sanguínea, sino que incrementa las posibilidades de padecer esta molestia. La buena noticia, es que con el progresivo aumento de esta hormona, que llega a sus índices más elevados en la octava semana, se van reduciendo las arcadas hasta desaparecer en su totalidad.

Si bien es cierto que existe un cuadro severo denominado hiperémesis gravídica, que se presenta con adelgazamiento y alteraciones hidroelectrolíticas producto de los constantes vómitos, esto solo afecta del 0,5 al 2% de las mujeres, según han dicho los especialistas en reconocidos diarios europeos. En esa situación, lo conveniente es aplicar tratamientos que ayuden a reponer los niveles de minerales como sodio, calcio, potasio y fosfato, entre otros, que se hallan en los líquidos del cuerpo, y que son esenciales para el funcionamiento orgánico y la sana formación del bebé.

Incidencia y signos asociados

Hay etapas en el embarazo en la que las náuseas se tornan más evidentes. Estudios han demostrado que un 70% de las féminas se enfrenta a ellas durante la cuarta y séptima semana y 60% al inicio de la semana 12. No a todas les pasa, incluso una mujer puede tener varios hijos y en cada proceso experimentar o no la sintomatología.

En pocos casos la afección se mantiene durante todo el embarazo, siendo la inapetencia y la pérdida de peso las consecuencias más habituales. Lo bueno, es que existen recomendaciones a seguir para prevenir, aliviar o reducir lo más posible esas incomodas náuseas matinales.

La alimentación influye

Comer hasta hartarse o pasar mucho tiempo con el estómago vacío suele agravar la situación. Por ello, debes cambiar tu plan nutricional. En lugar de sólo desayunar, almorzar y cenar copiosamente, opta por reducir las porciones e incrementar el número de veces que te alimentas. Lo ideal es que hagas de cinco a seis comidas. No es necesario hacer dieta. Sólo trata de excluir las grasas, azúcares, gaseosas y picantes. En este estado los carbohidratos suelen ser los más tolerables, pero no abuses de ellos. Debes controlar tu peso.

Algunas féminas dicen que comiendo galletas saladas o crujientes logran atenuar el malestar, así que puedes probar a ver si te funciona. También atribuyen efectos positivos al té de jengibre, así como a los helados, caramelos y otras elaboraciones a base de esta raíz.

No olvides beber agua. Es necesario ingerir líquidos en el transcurso del día, pero hazlo con moderación, en pequeños sorbos.

Ciertas madres aseguran que las náuseas se intensifican cuando comen y beben a la vez . Si te sucede, toma primero los sólidos y posteriormente la bebida.

Los olores de algunos alimentos, sobre todo cuando se están cocinando, pueden ser fatales. Pide ayuda para su elaboración.

Si te recetaron medicamentos fíjate si influyen o no en tus náuseas matutinas. Tomar vitaminas a primera hora de la mañana suele generar daños de estómago, así que hazlo antes de acostarte o después de cenar. Eso sí, no hagas modificaciones sin consultas previamente al especialista.

Métodos alternativos

Si reformas tus hábitos y persisten las arcadas puedes probar con métodos adicionales para calmarlas. Recomiendan recurrir a la acupuntura, que consiste en pinchar con agujas pequeñitas puntos claves del cuerpo para “movilizar” las energías de ciertos órganos que podrían estar agudizando este padecimiento.

De igual forma puedes optar por la acupresión, un viejo sistema chino que aparentemente altera las señales de dolor que el cerebro emite al organismo. Se aplica ejerciendo presión en una determinada zona del cuerpo, ya sea con los dedos o mediante dispositivos. Si quieres apuntarte, háblale antes a tu ginecólogo.

Aunque es muy delicado medicarse durante la gravidez, tu doctor podrá indicarte fármacos que no estén contraindicados. Recuerda que automedicarse queda totalmente prohibido, pues podrías atentar contra tu salud o la de tu pequeño.

Antes del parto es posible que te practiquen análisis de diversa índole, pero es normal. Lo apropiado es descartar patologías gástricas o vesiculares, infecciones, migrañas, conmociones cerebrales, problemas auditivos u otra  anomalía que pudiera estar potenciando tus náuseas. En cualquier caso, ten presente que éstas son un claro indicio de que hay vida dentro de ti. Si no hay nada de qué preocuparse sólo relájate y disfruta de la dulce espera.

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