Muerte de los bebés antes del parto

partos muertos

Hace unas semanas hablábamos sobre el hecho de perder un bebé y el impacto psicológico que ello supone, según un estudio realizado en el Reino Unido, las consecuencias pueden durar años, incluso a pesar de haber tenido otro bebé, es algo que no se supera con facilidad. La muerte de los bebés antes del parto se considera un drama invisible, hasta 2’6 millones de bebés mueren cada año antes de nacer, un problema que pasa desapercibido por la sociedad.

Un informe sobre los “partos muertos”, definición de los bebés que mueren durante las últimas semanas del embarazo (a partir de la 22 semana del embarazo), pone de manifiesto que este tipo de muertes son muy trágicas dado que los futuros padres están próximos a la llegada del feliz desenlace. En las últimas semanas los nervios afloran, la ilusión, la alegría, el deseo de ver al futuro bebé, con el parto muerto, el golpe es muy sentido y profundo. La muerte de los bebés antes de nacer se considera devastadora, los expertos indican que no existe un golpe o trauma que pueda afectar tanto a una familia (nos remitimos al post citado anteriormente), y a la vez que sea tan invisible en la sociedad.

Esta es una de las conclusiones que aparecen en un informe global realizado por la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, un grupo fundado en el año 2005 que trabaja para intensificar, armonizar y apoyar todas las actividades relacionadas con los Objetivos de Desarrollo para el Milenio relativos a la salud de la madre y el niño, grupo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud. En el estudio se han analizado las tasas de muerte de los bebés antes del parto en 193 países durante el año 2009, se desprende que cada día mueren 7.300 bebés antes de su nacimiento, la mayoría (un 98%) se producen en países cuya población cuenta con ingresos deprimidos.

Los expertos puntualizan que en ocasiones no se sabe que el niño está muerto hasta que no se produce el parto, hasta el momento, la atención se centraba en aquellos bebés que nacían vivos y posteriormente morían, del mismo modo se centraba la atención en la mortalidad materna durante el parto, pero no se había prestado suficiente atención al problema de las muertes fetales antes del nacimiento, los expertos indican que es un problema ignorado y dadas las cifras, no es para obviarlo o pasarlo por alto.

El estudio publicado en la revista científica The Lancet es el primero en poner de manifiesto la incidencia de los partos muertos, un registro que nos permite adquirir conciencia sobre su magnitud y sobre la necesidad imperiosa de que no sea un problema que pase desapercibido por la sociedad. Según leemos en BBC, las principales causas de los partos muertos son fruto de las complicaciones durante el embarazo, diabetes, restricción del crecimiento fetal, problemas como la preeclampsia o las anomalías congénitas. Para evitar los partos muertos, es necesario enfatizar en el cuidado de la madre durante el embarazo, pero esto es algo complicado en países en vías de desarrollo, con pocos recursos y con tantas carencias. Los expertos saben cuál es la solución, pero ponerla en marcha resulta muy complicado.

Los expertos apuntan que se reduciría el número de partos muertos si este problema es incluido en la agenda de salud materna e infantil de los países, lo que nos sorprende es que no estuviera ya incluida y que se haya apreciado tan tarde el problema, aunque más vale tarde que nunca.

Estas palabras, “Las intervenciones para reducir los partos muertos son las mismas que reducen la mortalidad materna: cuidado sanitario durante el embarazo, controles prenatales, nutrición, control de niveles de glucosa y presión arterial de la madre”, ¿cómo se pueden convertir en hechos reales?, teniendo en cuenta que la hambruna y las carencias aumentan día a día, del mismo modo que aumentan el precio de los alimentos y las complicaciones para acceder a ellos, la limitación de ayudas, conflictos internos de los países… Son muchas las trabas a superar antes de poder reducir el índice de partos muertos.

En algunos países como México se han reforzado los sistemas de salud y las medidas que permiten reducir la pobreza de las zonas rurales, por consiguiente, las madres han podido tener acceso a los centros de salud y gozar de un embarazo más saludable y un parto con éxito. En cambio, en otros países no se pueden aplicar a priori las medidas que se han aplicado en México. Las muertes de los bebés recién nacidos y los partos muertos suman un volumen muy importante de mortandad infantil, es algo que no puede ser invisible o alejado de los países desarrollados.

Foto | Vivarin

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