Monitorización externa

Pruebas del embarazo

La monitorización externa es una prueba que se suele realizar un par de semanas antes de dar a luz y durante el periodo de dilatación y expulsión. La prueba permite mostrar a los especialistas el grado de bienestar del bebé realizando un seguimiento de los latidos de su corazón para conocer su ritmo y velocidad.

La monitorización externa es una prueba sencilla no invasiva que permite detectar la existencia de algunos problemas de manera rápida. En la prueba se solicita a la futura mamá que se tumbe boca arriba sobre una camilla, acto seguido se aplica un gel sobre el abdomen para mejorar la transmisión de datos que deben realizar los emisores/receptores que contienen los dos cinturones que se colocan sobre el abdomen.

El primer cinturón es responsable de captar los latidos del corazón del futuro bebé establecidos entre los 120 y 160 latidos por minuto, el otro detectará las posibles contracciones que pueden ser imperceptibles para la futura mamá.

Los datos recibidos en la monitorización externa son visualizados a través de una pantalla e imprimidos en una gráfica para su posterior valoración por los especialistas. En esta prueba es importante que el bebé se encuentre en movimiento, ya que gracias a ello, los datos se muestran mucho más claros y evidentes para poder ser interpretados por el especialista.

En algunas ocasiones la prueba se prolonga más tiempo de lo habitual porque el bebé puede estar medio dormido y no mostrar actividad. Es necesario poder realizar un registro con un determinado número de movimientos del bebé, si tras la espera estos no se reciben, posiblemente será necesario repetir la prueba más tarde. Para motivar el movimiento del bebé se puede recurrir al azúcar, la ingesta de un caramelo por ejemplo, aunque un paseo también puede ser una buena opción para ello.

La monitorización externa es una de las pruebas importantes que se realizan antes del parto y durante el parto, un signo inequívoco de que algo va mal sería un número de latidos inferior o superior a los que anteriormente hemos mencionado, hecho que provocaría la intervención de los especialistas, en el caso de ocurrir 15 días antes del parto se valoraría el tipo de intervención, si ocurre durante el periodo expulsivo, posiblemente se intente acortar dicho periodo.

No hay que temer en absoluto a esta prueba, hay que alegrarse, el nacimiento del bebé está muy próximo.

Más información | Terra
Foto | Agnieszka Steinhagen

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