Microquimerismo fetal; magia y evolución

embarazo

Un nuevo concepto en medicina genética revoluciona los orígenes del “Yo físico e individual” y sienta nuevas bases científicas sobre las que se asienta la transmisión genética más allá del ADN –ácido desoxirribonucleico- y las leyes de Mendel.

Hace más de 50 años que las investigaciones científicas alumbraron un hecho insólito a través del cual, determinadas evaluaciones en la búsqueda del diagnóstico de enfermedades comunes, arrojaron indicios de la presencia de células fetales en organismos maternos mucho tiempo después de haber dado a luz y, viceversa. Los estudios continuaron y, los avances no fueron menos sorprendentes; se estableció la posibilidad de afirmar que entre, durante la gestación, entre el feto y la madre se producía un intercambio celular que, atravesando la membrana de la placenta y el torrente sanguíneo podían sobrevivir como células huésped en el otro organismo por más de 20 años, siendo responsables de la reducción del riesgo a padecer enfermedades de origen hormonal, cardiaco y mutación celular –responsable del cáncer- abriendo una puerta hacia un nuevo descubrimiento en el que las células huésped generan la posibilidad de ejercer como tratamiento preventivo de dolencias autoinmunes y degenerativas.

No cabe ninguna duda que una vez más, la naturaleza se muestra en su más pura esencia y, al margen de la ciencia, se produce una simbiosis nunca antes revelada entre dos seres humanos que comparten un mismo organismo durante los nueve meses que dura la gestación en los seres humanos.

A este fenómeno se le conoció como Microquimerismo Fetal. La denominación científica nos retrotrae a la mitología griega donde existió un animal cuyo cuerpo combinaba partes de distintas especies que adoptó el nombre de “Quimera”.

El Microquimerismo Fetal tiene como eje de su definición la presencia de células de otro organismo individual que logran sobrevivir por años, torciendo el destino de las enfermedades más destructivas del ser humano.

Lo más sorprendente de este descubrimiento, que aún se encuentra en su fase experimental, es la supervivencia de las células. Un fenómeno nunca antes observado en ninguna especie a través del cual, las células de la madre y el hijo, son capaces de traspasar la barrera hemoencefálica y sobrevivir en el otro organismo transmutándose y fusionándose con las células del propio organismo.

Dos aspectos fundamentales

El proceso cubre dos vertientes fundamentales; una de ellas circunscrita al aspecto científico, hace referencia a la posibilidad de establecer que las células huésped residentes en distintos organismos pueden, efectivamente, establecer la sanación de enfermedades para las que hasta ahora, no se había encontrado cura. Y, por el otro lado, se han comprobado aspectos preventivos a través de los cuales, las células del feto pasan al organismo de la madre y regeneran dolencias existentes con anterioridad a la gestación.

Base científica

¿Cómo se establecen estos descubrimientos? Es una pregunta absolutamente primaria de sencilla respuesta. Se han comprobado casos en los que madres con cardiopatías previas al embarazo, regeneraban los tejidos que rodean su corazón y en él existía la presencia de células con cromosoma Y. Este descubrimiento es único ya que sólo un varón puede tener este tipo de células y la única explicación para que se encuentren este tipo de células en un organismo femenino, es la gestación de un hijo hombre y la transmisión de células del feto a la madre durante el embarazo.

Se establece por lo tanto, la coexistencia de células con diferente base genética y distinto ADN. Uno de los milagros de la naturaleza más impresionantes de los últimos años:

  1. Las células de la madre y el hijo se intercambian durante la gestación.
  2. Las células huésped encuentran la forma de sobrevivir en un organismo distinto al suyo.
  3. Éstas, tienen la capacidad de  regenerar tejidos y órganos dañados, así como actuar como barrera preventiva en el desarrollo de enfermedades.

Prevención de la Diabetes infantil

Sin embargo y, aunque hasta aquí el hecho en sí ya resulta insólito y maravilloso, aún hay más… la retroalimentación celular entre la madre y el hijo puede ser responsable de la prevención del desarrollo de uno de lo males de nuestro tiempo; la diabetes que afecta en la actualidad 260 millones de personas en el mundo de los cuales 120 millones, son niños.

La prudencia y la responsabilidad claves para minimizar los riesgos.

Si bien es cierto que hasta aquí el Microquimerismo Fetal se plantea como la panacea de multitud de enfermedades que, hasta la fecha, carecían de cura efectiva, y que los estudios científicos aún no han concluido, es bien cierto también que éstos han arrojado cados en los que la transmisión de las células del feto a la madre provocan la mutación de las células dando como resultado el desarrollo de enfermedades de origen autoinmune en la madre. Adicionalmente, se asocia al Microquimerismo el desarrollo de preeclampsia en el embarazo.

Adicionalmente, un descubrimiento de esta naturaleza, debe ser tratado con altos niveles de prudencia y precaución. La manipulación de un hecho que ha venido produciéndose de forma natural puede dar como resultados situaciones insólitas y desconocidas a las que conviene tener mucho respeto.

El cerebro y la esencia de la persona

Analizado desde la variable de la esencia de la persona, la confirmación del Microquimerismo Fetal podría establecer y, de hecho existen investigaciones avanzadas, la presencia de células huésped en el cerebro de la madre y del hijo, células que se integrarían al desarrollo cerebral estableciendo nuevas incógnita; ¿Podríamos seguir considerándonos seres únicos e inigualables? O ¿Qué incidencia tiene la retroalimentación celular en la esencia de la persona, en el triángulo cuerpo-mente-alma?… y, ¿podría el Microquimerismo Fetal ser responsable del desarrollo neurológico del individuo?

Vía | Consumer Eroski
Foto | Flickr

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