Mayor riesgo de muerte con el embarazo infantil o adolescente

A pesar de que existe un mayor riesgo de muerte con el embarazo infantil o adolescente, las niñas y chicas son obligadas a casarse y ha demostrar que son fértiles, algo que irremediablemente pasa factura.

Niñas embarazadas

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, día en el que se conmemora la lucha de las mujeres por el derecho a la igualdad de género, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ha lanzado un comunicado alertando sobre una práctica habitual en varios países del mundo. Muchas niñas se casan en su infancia y deben tener relaciones sexuales con maridos que son mucho más mayores. El matrimonio precoz es habitual en varios países de Oriente Medio, África o Asia, en algunos casos el matrimonio se celebra antes de la pubertad y en otros casos poco después de alcanzarla, el caso es que no se conoce exactamente la cifra de este tipo de matrimonios dado que muchos no están registrados, pero sí se conocen algunas consecuencias, una de ellas es que existe mayor riesgo de muerte con el embarazo infantil o adolescente.

La ONU explica que la principal causa de muerte en las chicas con edades comprendidas entre los 15 y los 19 años son las complicaciones en el embarazo y en el parto, según los datos, el 90% de las adolescentes que se convierten en madres cada año, están casadas. Por supuesto, cuanto más jóvenes son las niñas más se acentúan los riesgos. Son varios los motivos por los que los padres optan por casar a sus hijas a una edad temprana, las familias pobres consideran que una niña es una carga económica y casarlas se convierte en una medida de supervivencia para el resto de la familia, otros creen que casando a las niñas a una edad temprana se las protege de las posibles agresiones sexuales, además reciben la protección del varón adulto (marido). Otros motivos lamentables, una discriminación de género, se cree que si se casa a una mujer a una edad muy temprana se garantiza su docilidad y obediencia ciega, así como la maximización de la reproducción, pero existen otros motivos tanto religiosos como culturales que se podrían citar.

Las consecuencias son contraproducentes para niñas y adolescentes, la escuela y la educación se abandonan, en el caso de las relaciones sexuales, son más vulnerables a sufrir diferentes enfermedades de transmisión sexual, el riesgo de embarazo prematuro se incrementa significativamente y en consecuencia, el riesgo de muerte durante el embarazo o en el parto se agudiza. A todas estas penurias hay que añadir algo habitual, los malos tratos tanto por parte del marido como por parte de la familia, especialmente si la niña o adolescente ha manifestado estar en contra de dicho enlace. Pero nos centraremos especialmente en el mayor riesgo de muerte por embarazo adolescente e infantil, que es de lo que habla el comunicado de la ONU.

Según UNICEF, el embarazo infantil y adolescente causa la muerte a unas 50.000 chicas en todo el mundo, a esto hay que añadir que el riesgo de dar a luz a un niño muerto o sufrir un aborto se incrementa en un 50%, especialmente si la madre no ha cumplido todavía los 20 años de edad. Es lamentable, son niñas que no viven su infancia y les toca asumir un papel para el que todavía no están preparadas, deben demostrar que son fértiles y por supuesto, de los anticonceptivos o de esperar a que sean más mayores para concebir un hijo, ni hablar. Se podría hablar de niñas forzadas y obligadas, bajo el falso marco del casamiento deben practicar relaciones sexuales en muchas ocasiones de una forma violenta, y más si se les ocurre negarse.

No cuentan prácticamente con ninguna arma legal para defender sus derechos, no cuentan con recursos sociales ni como hemos dicho, con el apoyo de sus familias. Personalidades como Babatunde Osotimehin, director ejecutivo de UNFPA (el fondo Naciones Unidas para la población), afirman que el matrimonio y embarazo infantil y adolescente es una clara violación de los derechos humanos, a estas niñas se les niega el derecho a la educación, la salud y por supuesto se borran sus posibles perspectivas de futuro. Bastaría con esperar a que las niñas fueran mujeres para reducir el número de muertes de bebés y madres, podrían vivir mejor su niñez, recibir educación y formación y por ende, construir un mejor futuro.

La ONU quiere que este tipo de casamientos obligados desaparezca, el organismo asegura que de lo contrario no podrá cumplir varios de los Objetivos del Milenio que se han planteado para el año 2015. Personalmente creemos que es un trabajo largo y complejo, los matrimonios infantiles seguirán realizándose y el mayor riesgo de muerte con el embarazo infantil se mantendrá en los mismos valores, o incluso es posible que se incrementen. La lucha se debe realizar en países con creencias muy arraigadas y con un sistema económico muy deprimido, son muchos los factores que juegan en contra de los objetivos del milenio.

Foto | Promise

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