Los productos químicos de los envases se asocian a un nivel reducido de testosterona

Una investigación estadounidense sugiere que los productos químicos de los envases, como pueden ser diferentes tipos de ftalatos, se asocian a un nivel reducido de testosterona durante el embarazo, lo que puede conducir a que el sistema reproductor de los fetos en las primeras semanas del embarazo, no se desarrolle correctamente.

Ftalatos

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington, los productos químicos de los envases se asocian a un nivel reducido de testosterona. Esto afectaría, sobre todo, a los fetos en el desarrollo temprano durante el embarazo, los niveles anormales de hormonas como la testosterona, hormona sexual esteroidea producida por los ovarios y la placenta durante el embarazo, podrían dar lugar a anomalías en los genitales de los futuros bebés.

Los expertos explican que si bien el estudio realizado no prueba que elementos químicos como los ftalatos, que acceden al organismo de las mujeres embarazadas a través de los envases alimentarios o de otros productos, provoquen problemas en los genitales de los futuros bebés, sí sugiere que pueden afectar al crecimiento fetal. Esto posiblemente obliga a realizar nuevas investigaciones sobre el tema, y definir concretamente cómo afectan estas sustancias químicas al desarrollo fetal a través de la alteración de los niveles de distintas hormonas implicadas en la gestación.

Los expertos analizaron la orina de 591 mujeres durante el primer trimestre del embarazo, concretamente desde la concepción y hasta las 13 semanas de gestación, se buscaba determinar los valores de ftalatos presentes en el organismo en este periodo de tiempo, dado que es la etapa más importante en el desarrollo de los órganos reproductores de los fetos.

Se determinó que las mujeres que tenían en el organismo los niveles más elevados de dos tipos de ftalatos (existen 25 tipos), tenían un nivel mucho más reducido de testosterona. Por cada incremento en 10 veces de los valores de ftalatos, se reducía un 12% la testosterona, los expertos comentan que cuando el nivel de esta hormona es elevado, la prevalencia de las anormalidades genitales es mucho menor, destacando que es necesaria una concentración adecuada para que el desarrollo del aparato reproductor masculino sea normal.

Este es otro estudio que se suma a los realizados sobre el tema, que muestran el enorme impacto negativo que tienen estas sustancias en los seres humanos. Como sabemos, a pesar de la gran cantidad de pruebas aportadas en las investigaciones, por ejemplo, se ha demostrado que los ftalatos pueden imitar a los estrógenos femeninos y provocar una “feminización” del feto, que puede afectar a las funciones renales, que son probables carcinogénicos en seres humanos, etc., se siguen utilizando y no parece que haya planes para llevar a cabo una legislación que los prohíba completamente.

En lo que respecta a los productos de consumo, no se está protegiendo debidamente a los consumidores, la mayoría de las personas tienen ftalatos en su organismo, ya que están presentes en todo tipo de productos de consumo, son agentes plastificadores que se añaden a los materiales plásticos para incrementar su flexibilidad, impermeabilidad, etc. Los expertos encontraron previamente una asociación entre estas sustancias y diferentes problemas de nacimiento en las pruebas realizadas con roedores de laboratorio, en los seres humanos se ha asociado la presencia de los ftalatos con una distancia reducida entre los genitales y el ano, abortos involuntarios, alteración de los genes placentarios…

Las evidencias apuntan claramente que los ftalatos son disruptores endocrinos y pueden alterar los niveles hormonales de los seres humanos en dosis incluso reducida. Algunos tipos están prohibidos, pero otros no, se necesita mucha más investigación sobre el tema, ya que los permitidos puede llegar a tener una elevada presencia en el organismo dependiendo de lo que se coma y de los materiales con los que se entre en contacto, estos elevados niveles puede afectar de forma significativa al desarrollo de los fetos. De momento, las mediciones en la orina son una prueba de la presencia en el organismo, a esto sumamos que se ha constatado la reducción de la testosterona, el siguiente paso es demostrar con causalidad que provocan alteraciones en el desarrollo del sistema reproductivo de los futuros bebés de modo que no se puedan refutar los resultados.

Podéis conocer más detalles de esta investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Foto | freestocks.org

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