Los cuidados que debes tener si estás embarazada y vas a la playa

La tripa no debe ser un impedimento para disfrutar del sol, el mar y la arena. Tomar las precauciones necesarias para evitar incidentes es lo único que se requiere para gozar de los beneficios de la temporada.

Ir a la playa en embarazo no es malo. Hazlo con cuidado

Cuando se está en el tercer trimestre de embarazo, se suele pensar que ir a la playa no es recomendable. Sin embargo, expertos aseguran que son muchos los beneficios que puede recibir la madre al sumergirse en el agua y dejarse “besar” por los rayos del sol. Claro, debe seguir algunos consejos para evitar inconvenientes.

Lo primero que se debe prever es la hidratación. Normalmente el calor deshidrata y durante la gravidez el efecto puede ser mayor, ya que la temperatura corporal aumenta. Por ello hay que tomar mucha agua antes, durante y después de estar en un balneario.

Comer frutas también ayudará a darle el líquido que exige el cuerpo. Sandía, melón, durazno y cerezas son una buena opción. Igualmente, es recomendable acudir cuando caliente menos el sol, es decir temprano en la mañana o al atardecer. Si llega la hora del mediodía, lo mejor será buscar una sombra y esconderse del astro rey.

Piel blindada del sol durante el embarazo

Durante el embarazo la piel suele estar más sensible y es propensa a las manchas. Por ello es imprescindible utilizar bloqueador solar. Así lleves un sombrero de ala ancha y no salgas de una sombrilla, es vital que te protejas de los rayos ultravioleta. Pero tendrás que fijarte en los componentes, pues no todos están indicados en el embarazo. El protector no debe contener PABA y tiene que ser de factor alto.

Aunque los bikinis se ven hermosos en las mujeres con una enorme barriga de gestación, lo mejor es llevar un bañador entero o cubrirlo con un vestido ligero tras meterse al mar. La piel de la tripa está tirante y se quema con facilidad. También la luz potente del verano podría alterar el sueño del feto.

Aunque parezca trivial, uno de los inconvenientes durante la visita a la playa en avanzado estado de preñez es conseguir una postura cómoda. Para ello lo conveniente será usar una silla plegable, pues tumbarse en la arena no será como lo recuerde. Pararse, sentarse desde el suelo es muy difícil, Por ello la silla o tumbona con el respaldo ligeramente recostado es fenomenal. Además, se sentirá la espalda más aliviada.

Beneficios de ir a la playa embarazada

La brisa del mar purificará los pulmones. Esta no contiene ácaros o polen propios de la estación. Igualmente, el aire marino contiene “iones negativos” que filtran la sangre y regeneran los alvéolos pulmonares.

El contacto con la arena también es beneficioso. Ésta mejora y activa la circulación, lo que evita que se retengan líquidos. Esta propiedad igualmente se obtiene al sumergirse en el mar, pues el vaivén de la corriente drena y favorece el sistema circulatorio.

Si estando en la playa se aprovecha para cubrirse de lodo y algas, la piel se purificará. Éstos nutres, aportan vitaminas, oligoelementos y minerales. Eliminar toxinas tras el baño generará bienestar al organismo.

Por último, es muy cierta la frase que dice que “en el mar la vida es más sabrosa”. Está comprobado científicamente que la serotonina, sustancia química que produce felicidad en el organismo, se libera cuando se va a la playa. Así que traer un bebé en la panza no debe ser una limitante para gozar de la naturaleza. Descubre cómo disfrutar de un embarazo seguro en verano, y no tendrás de qué preocuparte.

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