Los antipsicóticos en el embarazo no aumentan el riesgo de defectos en los bebés

Un estudio estadounidense concluye que los antipsicóticos en el embarazo apenas incrementan el riesgo de defectos congénitos en los futuros bebés. Esta investigación contradice a otras realizadas anteriormente en las que se había concluido que existía relación entre los defectos congénitos en los bebés y la ingesta de estos fármacos durante el embarazo.

Medicamentos durante el embarazo

Según una investigación desarrollada por expertos del Brigham and Women’s Hospital (Estados Unidos), los antipsicóticos en el embarazo no aumentan el riesgo de defectos en los bebés. Dado que durante la última década se ha duplicado el uso de estos fármacos durante la gestación, se ha planteado que pueden provocar malformaciones congénitas y que no existen muchos estudios sobre la seguridad que ofrecen. Los expertos decidieron poner en marcha un estudio para determinar el riesgo de malformaciones congénitas asociadas a la exposición de los fetos a los antipsicóticos durante el primer trimestre del embarazo.

Analizaron los datos clínicos de 1.360.101 mujeres embarazadas con el propósito de evaluar los efectos de estos fármacos en los bebés, clasificados en dos categorías, típicos y atípicos. De la muestra estudiada, algo más de 700 mujeres habían tomado un antipsicótico típico durante los tres primeros meses de embarazo, algo más de 9.000 mujeres en gestación tomaron un antipsicótico atípico. La investigación se centró en los medicamentos de ambas categorías que se utilizan con más frecuencia, Abilify, Risperdal, Geodon, Zyprexa y Seroquel.

Los resultados mostraron que un 3’8% de los bebés nacidos de mujeres que habían tomado un antipsicótico típico, sufrieron un defecto congénito, y la cifra asciende a un 4’45% en los bebés nacidos de madres que habían tomado antipsicóticos atípicos. Comparando estas cifras con los defectos congénitos de los bebés de madres que no habían tomado este tipo de fármacos, las diferencias no son muy significativas, ya que en este grupo se encontró que la prevalencia de los defectos era de un 3’27%. Respecto a los defectos congénitos del corazón, todos los grupos mostraron datos similares.

Tras descartar factores que pudieran alterar los resultados, los expertos manifiestan no haber encontrado a nivel general un aumento significativo del riesgo de que el bebé sufra un defecto congénito porque la madre tome antipsicóticos durante el primer trimestre de la gestación. En cambio, se ha constatado un ligero aumento del riesgo de defectos congénitos al tomar risperidona, un antipsicótico de segunda generación para tratar la esquizofrenia aprobado en 1993 por la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos). Con este estudio los investigadores pretenden ayudar a los psiquiatras para que conozcan los riesgos de tomar este tipo de fármacos durante el embarazo, e insuflar tranquilidad a las mujeres que padecen problemas como la esquizofrenia o el trastorno bipolar entre otros.

Los expertos apuntan que anteriormente se habían realizado dos estudios más pequeños que sugerían la asociación entre malformaciones en los bebés y la ingesta de antipsicóticos durante el embarazo, con este nuevo estudio se desmienten los resultados que se obtuvieron en estas investigaciones anteriores. De todos modos, sugieren que es necesario realizar nuevas investigaciones y especialmente con la risperidona, ya que como hemos comentado, se apreció una asociación con los defectos congénitos.

Sin embargo, merece la pena tener en cuenta el estudio realizado por expertos de la Universidad de Monash (Australia), en el que se realizó un seguimiento a 147 mujeres australianas que tomaban antipsicóticos durante el embarazo. Según los resultados obtenidos, este tipo de fármacos afectaba a los bebés, aumentando el número de ingresos en la unidad de cuidados neonatales por varios motivos, por nacimiento prematuro un 18%, por síndrome de abstinencia un 15% y por síntomas de distrés respiratorio un 37%. Para los expertos no había lugar a dudas, este tipo de fármacos afecta a los bebés, de ello hablábamos aquí.

Es evidente que es necesario realizar nuevos estudios que ratifiquen los resultados del realizado por los expertos del Brigham and Women’s Hospital, no es la primera vez que los resultados de un estudio son cuestionados por otro más reciente. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica JAMA Psychiatry.

Foto | Bethany Brown

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