¿Los antidepresivos en el embarazo alteran el desarrollo cerebral del futuro bebé?

Una nueva investigación ha tratado de determinar si los antidepresivos en el embarazo alteran el desarrollo cerebral del futuro bebé. Los resultados parecen indicar que sí, pero no es posible demostrar la causalidad y siguen existiendo dudas de si son los antidepresivos los que causan las alteraciones o la propia depresión que sufre la madre. De momento se anuncia que se seguirá investigando el tema para intentar aclarar los efectos que tienen los antidepresivos en el desarrollo neuronal de los fetos.

Depresión en el embarazo

En los últimos años hemos conocido varios estudios sobre la toma de antidepresivos en el embarazo y sus efectos en la descendencia, unos concluyen que no es peligroso o que los posibles riesgos por tomarlos son menores que los riesgos de no tomarlos, otros, en cambio, concluyen que pueden provocar problemas de salud en la descendencia, trastornos psiquiátricos, mayor riesgo de autismo, problemas en la actividad cerebral, etc. Existe demasiada literatura científica tanto a favor y como en contra que lo único que provoca es confusión, delatando que no existe ningún consenso en la comunidad científica.

Hoy conocemos una nueva investigación desarrollada por expertos del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), en el que se concluye que los antidepresivos en el embarazo alteran el desarrollo cerebral del futuro bebé. Los investigadores consideran que la exposición prenatal a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (responsables de elevar los niveles de serotonina en el cerebro) aumentan el riesgo de que la descendencia desarrolle depresión cuando se alcanza la pubertad.

En este nuevo trabajo participaron 98 bebés, de los que 21 estuvieron expuestos a la depresión materna en el embarazo sin recibir tratamiento, 16 que estuvieron expuestos a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), y 62 bebés de madres que no sufrieron depresión y que actuaron como grupo de control. Los expertos utilizaron las imágenes por resonancia magnética o tomografías para analizar las conexiones de materia blanca en el cerebro de los bebés que estuvieron expuestos a los ISRS durante la gestación, descubriendo que su volumen era mayor en las regiones cerebrales, incluida la amígdala y la ínsula, dos elementos que desempeñan un papel fundamental en el procesamiento de las emociones.

Los expertos comentan que la evidencia en humanos es limitada y poco esclarecedora en cuanto a los efectos de la exposición prenatal a los antidepresivos en los niños, cierto es que algunos estudios determinan que los antidepresivos tienen poco o ningún impacto en los niños, pero esto puede deberse a que los estudios no han centrado su atención en un periodo a largo plazo, es decir, en la adolescencia, periodo en el que los estudios realizados con animales muestran que es cuando los efectos empiezan a aparecer.

En anteriores investigaciones se ha constatado que los roedores cuyas madres fueron expuestas a los antidepresivos, tuvieron anomalías de comportamiento cuando alcanzaron la pubertad, algo que se puede trasladar al ser humano. Otros estudios recientes realizados con seres humanos encontraron que las personas cuyas madres tomaron antidepresivos, tenían un mayor riesgo de sufrir depresión que las personas cuyas madres no tomaron este tipo de fármacos durante la gestación.

Los expertos reconocen que los resultados son preocupantes, pero lamentablemente y como suele ocurrir con muchos estudios, existen limitaciones significativas como la complicación de poder demostrar la causalidad. A esto hay que añadir los resultados de otros estudios que muestran que el volumen de la amígdala es diferente en los hijos de madres que sufren depresión independientemente del consumo de antidepresivos, en este caso, la alteración no se puede asociar a la ingesta de antidepresivos. Los médicos consideran que el uso de antidepresivos durante el embarazo es seguro, algo que corroboran varios estudios, se considera que no tratar la depresión en el embarazo es más peligroso que el hecho de tratarla.

En definitiva, se puede decir que la depresión materna en sí misma puede afectar a la salud del feto, pero siguen existiendo dudas evidentes y esta nueva investigación no ofrece las respuestas que esperaríamos, pero si da lugar a nuevas preguntas. De momento se trata de una investigación preliminar y los expertos comentan que seguirán investigando el tema a fin de poder aclarar los efectos que tienen los antidepresivos en el desarrollo neuronal de la descendencia.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Columbia, y en este otro publicado en la revista científica JAMA Pediatrics.

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