Los alérgenos alimentarios están presentes en el líquido amniótico

Una investigación concluye que los alérgenos alimentarios están presentes en el líquido amniótico y entran en contacto con los bebés entre las 15 y 20 semanas del embarazo. Esta puede ser la respuesta a la pregunta ¿por qué algunos niños tienen reacciones alérgicas a un alimento que nunca antes han comido?

Alergias alimentarias infantiles

Hoy conocemos los resultados de una investigación que puede responder a la pregunta de por qué algunos niños tienen reacciones alérgicas a un alimento que nunca antes han comido. Parece ser que la respuesta se encuentra en los alérgenos alimentarios que están presentes en el líquido amniótico, los fetos en desarrollo son expuestos a estos alérgenos que proceden de la dieta de la madre, lo que explica la alergia sin haber probado, tras el nacimiento, el alimento del que proceden los alérgenos.

En investigaciones anteriores se demostró que existía una sensibilización a los alimentos durante la lactancia debido a la dieta de la madre y a los alérgenos que se integraban en la leche de la madre. Ahora, en un paso más, se demuestra lo importante que es la dieta de la futura mamá para que el bebé desarrolle o no determinadas alergias alimentarias. La exposición a los alérgenos se produce durante el embarazo, aunque esto no quiere decir que el futuro bebé desarrolle una alergia alimentaria, pero es la primera toma de contacto con los alérgenos, siendo uno de los primeros factores de riesgo.

Según explican los investigadores, en esta primera toma de contacto no se producen síntomas, y no suele conllevar el desarrollo de la alergia, pero en una segunda fase el alérgeno que fue reconocido por el sistema inmune como un cuerpo extraño, produce la manifestación de la alergia apareciendo los síntomas asociados. En esta fase se unirán los anticuerpos IgE a los alérgenos causando la liberación de sustancias que serán las responsables de los síntomas de la alergia.

En la investigación participaron 20 mujeres embarazadas, los expertos analizaron el líquido amniótico de 12 de ellas entre las semanas 15 y 20 de gestación, el líquido amniótico de las restantes se analizó después del parto. Los investigadores desarrollaron un microarray de anticuerpos (chip de ADM que se utiliza para analizar la expresión génica) para poder detectar los alérgenos alimentarios presentes en el líquido amniótico, con esta herramienta se pudo detectar y analizar la presencia de todos los alérgenos alimentarios más comunes, como el huevo, la leche, los frutos secos o el pescado, entre otros.

Según los resultados, las muestras obtenidas entre las semanas 15 y 20 de gestación, presentaban un nivel más elevado de alérgenos que las muestras obtenidas tras el parto. La razón parece simple, durante esas semanas la contribución materna en la formación del líquido amniótico es esencial, por lo que es lógico que los alérgenos accedan en mayor cantidad a través de la alimentación de la madre al líquido amniótico. Según explican aquí, tras superar la semana 20 el feto empieza a participar en la formación de este líquido, al final del embarazo es el que más contribuye y, por tanto, se reduce el contenido de alérgenos.

La prevalencia de las alergias alimentarias se incrementa año tras año, actualmente es un problema de salud pública en el mundo, afectando especialmente a los niños. El estudio tenía como cometido contestar a la pregunta citada al principio, ¿por qué algunos niños tienen reacciones alérgicas a un alimento que nunca antes han comido? Pero lo cierto es que este patrón se ha reproducido siempre, las mujeres embarazadas han sido las contribuyentes en la formación de líquido amniótico y el contacto con los alérgenos era inevitable, pero, ¿por qué ahora se ha incrementado el nivel de alergias? Existen otros factores que desencadenan la reacción inmunitaria, sea contaminación, sustancias y aditivos que se añaden a los alimentos, los componentes químicos procedentes de los productos fitosanitarios que se integran en los alimentos, etc.

El estudio es muy interesante y abre nuevas vías de investigación, quizá se pueda tratar y evitar una posible alergia antes de que el bebé nazca, podéis conocer todos los detalles del trabajo a través de este artículo publicado en la revista científica Pediatric Allergy and Immunology.

Foto | Vanessa Porter

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