Lactancia materna durante el embarazo

Ofrecer lactancia materna durante el embarazo es algo perfectamente viable siempre y cuando la madre se encuentre en un buen estado de salud y siga una dieta sana y saludable, que aporte los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del bebé lactante y el futuro bebé.

Lactancia y embarazo

Algunas madres pueden estar amamantando a su bebé y haberse quedado embarazadas al cabo de unos meses de haber tenido a su primer hijo, en principio, la lactancia materna reduce la fertilidad como parte de un mecanismo que facilita la recuperación de la madre tras el parto, así como poder contar con mayor tiempo para dedicarse al bebé. Durante la lactancia se produce la supresión de la ovulación y de la menstruación, se trata de algo temporal que varía según la mujer y guarda relación con la succión, sin embargo, aunque la lactancia se prolongue más allá de los 6 meses, es posible que se vuelva a ovular y tener la menstruación.

Como sabemos, la OMS recomienda lactancia materna en exclusiva durante los primeros seis meses, posteriormente se recomienda que se mantenga combinándola con alimentación suplementaria hasta los 24 meses, pudiendo ampliarse mucho más, hasta que la madre y el bebé lo deseen. Pero como decíamos, la lactancia no es un seguro para evitar la concepción y si la fertilidad vuelve, es posible volver a quedarse embarazada y ofrecer lactancia materna durante el embarazo al primer bebé.

Hay quien recomienda que en el caso de vivir esta situación, se proceda al destete del bebé argumentando varias razones, aunque hay que decir que son razones que no cuentan con el respaldo de estudios científicos. En realidad, no es necesario destetar al bebé con motivo de un embarazo, al menos en la mayoría de casos. Si el bebé tiene pocos meses, está más que justificado seguir con la lactancia, ya que como sabemos, aporta numerosos beneficios para su desarrollo y crecimiento. Sólo se recomienda el destete en el caso de que el embarazo sea gemelar, que existan factores de riesgo que lo hagan peligrar, que exista una amenaza de parto prematuro, o que la madre no aumente de peso según las recomendaciones de la comunidad médica.

Si se ofrece lactancia materna durante un segundo embarazo, es lógico que la madre necesite más energía por la gestación y por estar amamantando al primer bebé, pero es algo que se puede asumir sin que afecte a la madre, al feto o al bebé. No se alterará el contenido mineral óseo, ni existirá una mayor probabilidad de que se sufra osteoporosis, evidentemente esto será así siempre que la madre disfrute de una buena alimentación sana y equilibrada que le aporte todos los nutrientes que necesita su organismo.

El embarazo del segundo bebé puede provocar algunos cambios como por ejemplo la cantidad de leche que produce o su sabor, esto podría provocar que el bebé lactante rechazara el pecho, de hecho algunos estudios apuntan que esto ocurre hasta en un 70% de los casos. Por otro lado, a medida que avanza el embarazo el mantenimiento de la lactancia se reduce, así, durante el segundo trimestre un 40% de los bebés suelen seguir siendo amamantados, pero al llegar al tercer trimestre tan sólo un 3% de los bebés quieren seguir tomando el pecho.

En el caso de embarazo durante la lactancia es conveniente vigilar que el bebé que toma el pecho aumenta de peso de forma adecuada, ya que se puede producir una disminución de la producción de leche a consecuencia de la gestación, lo que haría que tomará menos cantidad de la que necesita. Con respecto al feto en desarrollo, hay que decir que mientras la madre se alimente correctamente, el feto recibirá todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, por lo que no habría que preocuparse. Además, los controles médicos serán de gran ayuda para constatar que todo se desarrolla con normalidad.

Durante la lactancia materna se estimula la producción de oxitocina, algo que podría provocar contracciones en el útero y derivar en un parto prematuro o en el peor de los casos, en un aborto. Por fortuna, la AEP nos explica que el útero en gestación es bastante insensible a la oxitocina hasta que se alcanza la semana 40 del embarazo, por lo que no habría mayor problema.

Por tanto, si se está embarazada de un segundo bebé mientras se amamanta al hermanito mayor, la continuidad de la lactancia se determinará por el bienestar de la madre y del bebé lactante, para ello lo mejor es consultar a los especialistas médicos para que aconsejen e informen sobre las ventajas y complicaciones que puedan surgir.

Foto | Mothering Touch

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