La vitamina D prenatal se asocia a un menor riesgo de bajo peso y defectos de nacimiento en la descendencia

Un metaanálisis sobre 24 ensayos relacionados con los suplementos de vitamina D durante el embarazo, concluye que gracias a la ingesta de 2.000 UI diarias, se reduce significativamente el riesgo de tener un bebé con bajo peso al nacer que pueda sufrir defectos de nacimiento y, además, se reduce el riesgo de mortalidad fetal o infantil. Esta investigación ratifica los resultados que se han obtenido en los diversos estudios y reafirma la necesidad de que el organismo mantenga los niveles adecuados de esta vitamina durante la gestación.

Metaanálisis sobre la vitamina D en el embarazo

Un grupo de investigadores de la Universidad de Montreal (Canadá) ha llevado a cabo una revisión de 24 ensayos clínicos aleatorizados en los que participaron 5.405 embarazadas para determinar si la vitamina D prenatal se asociaba a un menor riesgo de bajo peso y defectos de nacimiento en la descendencia. Según los resultados, efectivamente es así, las mujeres que toman suplementos de vitamina D durante la gestación tienen menos probabilidades de tener un bebé con bajo peso al nacer, defectos de nacimiento y, además, un menor riesgo de mortalidad fetal o infantil.

Aunque durante los últimos años han aparecido varios estudios cuyas conclusiones muestran los beneficios de tener un nivel óptimo de esta vitamina durante el embarazo, este tipo de revisiones son de agradecer, ya que permiten ratificar o cuestionar los resultados, validando los procedimientos de los estudios y ensayos. Según el metaanálisis, las mujeres que tomaron suplementos de vitamina D durante el embarazo tuvieron hasta un 28% menos de probabilidades de tener descendencia con bajo peso o un mortinato. Merece la pena recordar que, a nivel mundial, las embarazadas tienen un alto riesgo de sufrir deficiencia de esta vitamina, lo que puede afectar al desarrollo cognitivo y físico de los bebés, además de dar los problemas descritos, .

Según los resultados de la revisión realizada, los beneficios se constatan si las mujeres toman diariamente 2.000 UI (Unidad Internacional), con esta cantidad existe un 55% menos de posibilidades de tener un bebé con bajo peso al nacer, o de que muera en el interior del vientre materno o durante el parto. Esa es la dosis recomendada, superándola, no se constatan evidencias significativas con las mujeres que toman las 2.000 UI, lo que indica que no existe una progresión entre la cantidad ingerida y los beneficios, aunque posiblemente excediéndose en las cantidades se producirían problemas de salud.

Otro dato que se constata de la revisión es que tomar la cantidad de vitamina indicada es seguro para el feto y la madre, no se eleva la tasa de mortalidad fetal o neonatal, no se produce una mayor incidencia de anormalidades congénitas u otras enfermedades. Además, el suplemento contribuye a que los bebés tengan un mayor nivel de calcio en el organismo tras el nacimiento y mejora el ritmo de crecimiento durante los primeros 12 meses de vida.

Teniendo en cuenta que la vitamina D contribuye en el buen desarrollo fetal, como el crecimiento óseo, la función muscular, la acumulación de grasa saludable, la función cardíaca, el neurodesarrollo o la respuesta inmune, es muy importante que las madres tomen los suplementos necesarios de esta vitamina (siempre prescrito por el médico) para garantizar el correcto desarrollo de su futuro bebé. Como en todo, las cantidades deben ser las necesarias, sea en el embarazo, en la infancia o en edad adulta, ya que abusar de la vitamina puede traer problemas. En este sentido, merece la pena retomar la lectura del post en el que hablábamos de la hipervitaminosis D en la infancia.

La única limitación encontrada en este metaanálisis ha sido la ausencia de datos sobre los resultados de salud a largo plazo para las madres o los bebés, ya que el estudio más largo sólo duró tres años, tiempo insuficiente para poder tener un veredicto sobre los benéficos a largo plazo. En definitiva, se ratifican los resultados obtenidos en los estudios individuales reafirmando la necesidad de controlar el nivel de vitamina D durante el embarazo. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Jama Pediatrics.

Foto | Vanessa Porter

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