La ingesta de ácido fólico y vitaminas antes del embarazo reduce el riesgo de autismo

Una nueva investigación desarrollada en Israel constata que tomar ácido fólico y vitaminas antes del embarazo, concretamente dos años antes de la concepción, reduce significativamente el riesgo de autismo en la descendencia. A juzgar por los resultados, sería necesario que estos suplementos se tomaran mucho antes, incluso si no se piensa en el embarazo.

TEA

En septiembre del año pasado conocíamos un estudio en el que se concluía que la ingesta de ácido fólico antes y durante el embarazo reducía el riesgo de autismo asociado a la exposición de los pesticidas domésticos y agrícolas, por lo que se consideraba que l ácido fólico era un agente importante que contrarresta la metilación del ADN. En una línea similar, hoy conocemos un nuevo estudio en el que se concluye que la ingesta de ácido fólico y vitaminas antes del embarazo reduce el riesgo de autismo en la descendencia.

Los resultados de este estudio realizado por expertos de la Universidad de Haifa (Israel), ponen en relevancia la necesidad de que las mujeres no sufran deficiencia de ácido fólico y que tampoco sufran carencias nutricionales antes del embarazo, ya que puede derivar en distintas complicaciones en la salud de los hijos. Hay que recordar que otros estudios anteriores han apuntado resultados similares, aunque no en el plazo de tiempo de este estudio.

En el estudio se analizaron los datos de 45.300 niños israelíes nacidos entre el año 2003 y el año 2007, de los que 572 fueron diagnosticados con TEA (trastornos del espectro autista). Se realizó un seguimiento de todos los niños con autismo hasta el año 2015, y un seguimiento aleatorio del 33% del resto de niños sin el trastorno. Al analizar los datos de las madres antes y durante el embarazo en relación a la ingesta de ácido fólico y suplementos multivitamínicos, se asoció estadísticamente y de forma significativa que las madres que habían tomado los suplementos mucho antes de la gestación, tenían un menor riesgo de tener un bebé con el trastorno en comparación con las madres que no recibieron la suplementación.

Es más, la exposición de las mujeres al ácido fólico y a los suplementos multivitamínicos dos años antes del embarazo se asoció con un riesgo reducido de autismo en la descendencia, por lo que quizá las mujeres deberían tomar estos suplementos aunque no pensasen en el embarazo, porque llegado el momento, el organismo estaría mejor preparado y se reducirían los riesgos para la salud de los futuros bebés.

El efecto de la deficiencia de ácido fólico en el desarrollo de los bebés está sobradamente documentado con problemas de desarrollo como la espina bífida, los defectos cardíacos y las anomalías placentarias que están asociadas con la falta de este nutriente. Además, la deficiencia materna de vitaminas durante el embarazo también se ha asociado con el funcionamiento cognitivo en la descendencia, aunque en este caso, los expertos comentan que la evidencia sigue siendo algo inconsistente y serán necesarias nuevas investigaciones.

Recordemos que la deficiencia materna de vitamina D puede tener ciertas asociaciones con el riesgo de autismo y discapacidad intelectual en la descendencia, además, otras investigaciones muestran que la ingesta de multivitaminas en el embarazo reduce el riesgo de autismo, algo de lo que hablábamos aquí. En definitiva, son muchas las evidencias que apuntan que es necesario tomar ácido fólico y vitaminas antes y durante el embarazo para reducir, no sólo el riesgo de autismo, también de otros trastornos y problemas de salud en los bebés. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica JAMA.

Foto | Torsten Mangner

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