La exposición prenatal al bisfenol A podría provocar problemas de peso en los niños

Una nueva investigación muestra que la exposición prenatal al bisfenol A altera el desarrollo cerebral e interfiere en la hormona que controla el apetito, provocando que la descendencia tenga problemas de peso en los próximos años, es decir, que los niños sufran obesidad. Lamentablemente la exposición al bisfenol A es muy común, por lo que la alimentación de una embarazada debería eliminar todos aquellos alimentos que entran en contacto con esta sustancia.

Visfenol A y obesidad infantil

Del bisfenol A (BPA) ya hemos hablado en anteriores ocasiones, como sabemos, los artículos que entran en contacto con los bebés o los niños no deben contener esta sustancia, entre los efectos negativos que causa se encuentra que las probabilidades más altas de obesidad infantil están asociadas con una mayor presencia de bisfenol A. Se ha demostrado que el nivel de BPA y los problemas de peso en la infancia están relacionados, pero también que cuando sean adultos estos niños tendrán mayor riesgo de padecer otras enfermedades crónicas asociadas al exceso de peso.

Algunos estudios, como el realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Yale, nos mostraban que la exposición prenatal al bisfenol A, podía provocar la modificación del ADN de los fetos al afectar esta sustancia a la sensibilidad de los estrógenos. Ahora, una nueva investigación desarrollada por expertos del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Carleton (Canadá), concluye que la exposición prenatal al bisfenol A, interfiere en la hormona que controla el apetito, aumentando el riesgo de que la descendencia tenga problemas de peso.

Los expertos explican que las mujeres embarazadas expuestas al bisfenol A podrían ser menos sensibles a la leptina (hormona de la saciedad). Por otro lado, el BPA podría redefinir ciertas regiones cerebrales del feto durante su desarrollo, alterando concretamente los circuitos hipotalámicos que regulan la alimentación y el balance energético. Claro, que los resultados han sido obtenidos a partir de pruebas realizadas con roedores de laboratorio, y aunque los resultados se podrían trasladar al ser humano, sería necesario llevar a cabo ensayos clínicos que lo confirmarán.

En este ensayo con roedores, las alteraciones de la secreción de leptina se producen en el desarrollo postnatal temprano, siendo un momento de vulnerabilidad extrema del desarrollo. Los expertos comentan que la exposición a esta sustancia en los seres humanos es muy común, más del 90% de las personas analizadas integran en su organismo niveles detectables de BPA, aunque en este caso la preocupación es la exposición que sufren los fetos al bisfenol A en etapas críticas del desarrollo, exposición que se produce a través de la alimentación de la madre.

La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea), en una revisión realizada en el año 2015 sobre esta sustancia, determinó que no existían riesgos para la salud de los consumidores con el actual nivel de exposición, sin embargo, tras nuevos estudios y pruebas aportadas, inició una evaluación científica el año pasado, cuyos resultados se esperan para el 2018. Quizá no afecte a los adultos, pero según este estudio que se suma a otros, el BPA afecta negativamente a los fetos, demostrando que no existe un nivel seguro.

En la investigación se proporcionó a los roedores que esperaban descendencia, BPA integrado en la comida en un nivel reducido y considerado seguro por la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos). La investigación confirmó que la exposición prenatal al BPA afectó al cerebro y especialmente al área cognitiva como ya hemos comentado, para los expertos los resultados se pueden trasladar al ser humano, siendo un ejemplo más de como los factores ambientales provocan mayor susceptibilidad a sufrir trastornos metabólicos.

En definitiva, quizá sería interesante aplicar el principio de precaución y que las madres intentarán evitar los alimentos que se encuentran en envases que contienen esta sustancia, lo que obligaría a descartar la mayoría de productos enlatados y envasados, una alimentación a base de productos frescos y de temporada reduciría considerablemente la exposición al producto químico.

Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica Endocrinology.

Foto | Phalinn Ooi

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...