La exposición al estrés prenatal modifica el microbioma intestinal del futuro bebé

Una investigación determina que es muy importante cuidar la salud física en el embarazo, pero también la salud mental, ya que la exposición al estrés prenatal, es capaz de modificar el microbioma intestinal del futuro bebé, pudiendo ocasionar problemas en la salud y el desarrollo.

Flora intestinal del bebé

Según los resultados de una nueva investigación realizada por expertos de la Universidad de Turku (Finlandia), la exposición al estrés prenatal modifica el microbioma intestinal del futuro bebé. Los expertos comentan que se suele alentar a las mujeres a que cuiden su peso y su físico durante el embarazo, pero no tanto en lo referente a la salud mental a pesar de que es tan importante como la salud física.

En este trabajo los investigadores muestran una imagen de cómo el estrés prenatal afecta al desarrollo y crecimiento de la descendencia, provocando, además, que puedan tener diferentes problemas de salud. Los resultados del estudio muestran que las madres que experimentan estrés prenatal crónico (medido por las elevadas concentraciones de cortisol en el cabello) dan a luz a bebés con un microbioma intestinal alterado, lo que inevitablemente derivará en problemas como un inadecuado desarrollo del sistema inmunológico, riesgo de desarrollar intolerancias, alergias, etc.

La investigación es parte de otro estudio de mayor envergadura en el que se trata la relación entre el sistema intestinal y el sistema cerebral denominado FinnBrain, en él participan más de 4.000 familias, se realiza un seguimiento a los hijos e hijas hasta que alcanzan la edad adulta, intentando determinar la influencia combinada de factores ambientales y genéticos en el desarrollo infantil. En el caso del estudio que estamos tratando, se quiso profundizar sobre cómo el estrés prenatal afecta el desarrollo del microbioma infantil y cómo la composición de los microorganismos intestinales en la infancia afectan al desarrollo cerebral a lo largo de los años.

En este trabajo se incluyeron tres partes, cuestionarios maternos, evaluaciones de la concentración de cortisol capilar y el análisis de muestras fecales de los niños y niñas. Durante varios meses se analizó el cabello para medir el cortisol (hormona del estrés), con los cuestionarios se determinaron los síntomas de estrés de las futuras mamás, y con los análisis de muestras de heces de los menores cuando tenían 12’5 semanas de vida se determinó la composición del microbioma.

Tras analizar y cotejar los resultados, se determinó que los niveles más altos de la exposición prenatal al cortisol se relacionan con la disminución de las colonias bacterianas que son especialmente beneficiosas y promotoras de la salud, como los Lactobacillus. Por otro lado, la angustia psicológica prenatal crónica de las mujeres se asoció con un incremento de géneros bacterianos que son potencialmente oportunistas y que afectan al buen estado de salud de la descendencia, se cita como ejemplo la población de Phylum Proteobacteria.

Los expertos han podido demostrar que el estrés materno y la elevada concentración de cortisol en el cabello durante el embarazo, se asocia a la composición del microbioma intestinal infantil, pero no con la diversidad, esto hace deducir que se podría restaurar el equilibrio en la flora intestinal con más facilidad. De todos modos, queda mucho por investigar ya que los mecanismos subyacentes a esta asociación aún no se comprenden completamente.

Hay que decir que, hasta la fecha, este es el estudio más grande que se ha realizado tratando este tema, pero no ha concluido y seguirá aportando nuevos datos que permitirán comprender mejor cómo afecta la salud psíquica de las futuras mamás a la salud física y mental de la descendencia. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este articulo publicado en la página de la universidad.

Foto | Torsten Mangner

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