La exposición a sustancias químicas en el embarazo puede provocar problemas de salud en la descendencia

Hoy conocemos una investigación en la que se concluye que la exposición a sustancias químicas como, por ejemplo, el bisfenol A durante el embarazo, puede provocar problemas de salud en los futuros bebés. Se constata que esta exposición provoca problemas como cambios en la flora intestinal, inflamación crónica en los intestinos e hígado, etc.

Bisfenol A

Según los resultados de una investigación publicada en la revista científica mSystems de la American Society for Microbiology, la exposición a sustancias químicas en el embarazo puede provocar problemas de salud en la descendencia. Los expertos hablan concretamente del bisfenol A o BPA, compuesto utilizado para fabricar plástico policarbonado y para el recubrimiento de envases, latas, etc., para proporcionar estos productos una mayor resistencia.

Según el estudio, el bisfenol A podría pasar de la madre al futuro bebé causando cambios en su flora intestinal reduciendo la diversidad bacteriana, producir inflamación crónica en los intestinos e hígado, aumentar de la permeabilidad intestinal, disminuir los metabolitos bacterianos antinflamatorios, como los ácidos grasos de cadena corta, etc. Cierto es que la investigación se ha realizado con conejos de laboratorio, pero los resultados se podrían trasladar al ser humano.

Los expertos explican que estos signos, como la disminución de la diversidad bacteriana y los metabolitos o el aumento de la permeabilidad intestinal, son indicadores de enfermedades crónicas relacionadas con la inflamación, enfermedades como la diabetes tipo 2, el cáncer o problemas como el sobrepeso y la obesidad. Los investigadores comentan que se sabe que muchos tipos de cáncer están causados por dicha inflación, por lo que se estaría programando desde el embarazo que los bebés sufrieran diferentes problemas de salud a lo largo de su vida.

Sin embargo, hasta la fecha los expertos no entendían qué causaba la inflamación en el intestino y el hígado, con esta investigación se demuestra que la alimentación actual puede ser un problema debido a sustancias químicas, como el bisfenol A, que entran en contacto con los alimentos. En el estudio, las crías de los conejos no fueron expuestas directamente a esta sustancia, sino que su exposición se realizó a través de la madre, concretamente por la placenta y posteriormente a través de la leche materna, es de suponer que el siguiente paso será realizar un estudio detallado en seres humanos.

Por otro lado, se ha constatado que algunos alimentos pueden promover la inflamación en el intestino, mientras que otros, como las frutas y las verduras, pueden reducir la inflamación intestinal. Los investigadores comentan que en posteriores estudios se podría analizar cómo influye la dieta y el medio ambiente durante el embarazo, en la salud de la descendencia a largo plazo. Se ha constatado que se produce inflamación por sustancias como el bisfenol A, por lo que ahora se estudiará el efecto que pueden tener los alimentos anti-inflamatorios beneficiosos en la salud de la madre y la descendencia, y cómo con estos alimentos se puede reducir el nivel de sustancias tóxicas que pueden provocar enfermedades en los bebés.

Como sabemos, se ha regulado el uso del bisfenol A en algunos artículos como los biberones, pero lamentablemente esta sustancia se encuentra en muchos productos de consumo, de ahí que esté presente en el organismo de más del 90% de la población estadounidense y posiblemente ocurra lo mismo con la población de los países europeos. La solución pasaría por prohibir completamente el uso del BPA, sobre todo después de constatar que afecta a los bebés a través de los productos de consumo que la madre toma durante el embarazo.

Como apunte merece la pena indicar que organismos como la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) determinan la ingesta diaria tolerable de BPA en 50 microgramos por kilo de peso corporal, sin embargo, los estudios sugieren que se reciben hasta ocho veces esa cantidad. Es lógico, ya que hay que realizar la suma de todos los productos que contienen bisfenol A y a los que están expuestos los consumidores. El estudio es interesante, pero es sólo la punta del iceberg, por lo que estaremos atentos a los resultados de las nuevas investigaciones. Podéis conocer más detalles de este trabajo a través de la revista científica mSystems.

Foto | jennykarinaflores

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