La contaminación medioambiental aumenta el riesgo de aborto espontáneo

Una nueva investigación muestra que existe una relación entre la contaminación ambiental y el riesgo de aborto espontáneo, los expertos constatan que las partículas finas en suspensión o gases como el ozono, aumentan en un 13% y 12% respectivamente, el riesgo de que una mujer pueda sufrir un aborto espontáneo antes de las 18 semanas de gestación.

Aborto

Según una investigación desarrollada por expertos del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos (NIH), la contaminación medioambiental aumenta el riesgo de aborto espontáneo. Elementos como las partículas finas en suspensión generadas por el tráfico rodado o el ozono, un peligroso gas contaminante generado a partir de óxidos de nitrógeno e hidrocarburos en presencia de abundante luz solar, son factores de riesgo de aborto que afectan especialmente en las grandes ciudades.

En el estudio se realizó un seguimiento a 501 parejas que intentaron concebir un bebé entre el año 2005 y el año 2009 en Estados Unidos, de ellas 343 parejas lograron la concepción, los expertos analizaron y estimaron la exposición a los contaminantes que sufrían las parejas en sus ciudades de residencia, concretamente en Michigan y Texas. Del grupo que logró el embarazo, 97 sufrieron un aborto espontáneo antes de alcanzar las 18 semanas de gestación, lo que supone un 28% de los embarazos.

Tras cotejar los datos sobre el nivel de exposición a los contaminantes ambientales durante el embarazo, se constató que la exposición al ozono aumentaba un 12% el riesgo de aborto, las parejas que estuvieron más expuestas a las partículas finas en suspensión tenían un 13% más probabilidades de sufrir un aborto espontáneo.

A la vista de los resultados, se puede poner al mismo nivel ambos tipos de contaminantes, y aunque se constata que existe una relación con la pérdida del embarazo, se desconoce el mecanismo que lo provoca, pero los investigadores creen que es probable que estos elementos contaminantes provoquen un aumento de la inflamación de la placenta, así como el estrés oxidativo, lo que podría afectar al feto en desarrollo.

Se han realzado muchos estudios sobre la exposición a la contaminación durante el embarazo, puede afectar a la capacidad pulmonar, aumentar el riesgo de asma en la descendencia, que el bebé nazca con bajo peso, afectar al desarrollo neuronal y a la capacidad de atención, provocar malformaciones congénitas en el corazón, etc. Esto en el caso de que el embarazo logre llegar a buen puerto, de ahí que algunos expertos recomienden que las mujeres embarazadas se trasladen a una zona rural para reducir su exposición a este tipo de contaminantes, así lo recomendaban expertos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

Pero esto es sólo la punta del iceberg, en los niños pequeños la contaminación ambiental provoca diferentes problemas, incrementa el riesgo de sufrir enfermedades como la leucemia, afecta al desarrollo cognitivo, al rendimiento escolar y a la capacidad de atención, agrava los efectos de enfermedades como el asma, etc. Son suficientes las pruebas como para que se realicen mayores esfuerzos en eliminar la contaminación medioambiental, por ejemplo, con la introducción de los coches eléctricos, sin embargo, este tipo de tecnología avanza muy lentamente por muchas cuestiones, como el precio elevado de este tipo de coches o la falta de puntos de recarga.

Los investigadores realizaron anteriormente otros estudios en los que se han constatado diferentes riesgos asociados a la contaminación pero, ¿sirven de algo los resultados?, ¿toman nota los gobiernos?, a la vista está que no. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de la página web del NIH.

Foto | Kamyar Adl

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