La contaminación atmosférica durante el embarazo provoca un retraso del crecimiento físico en la descendencia

Hoy conocemos una nueva investigación de ISGlobal, en la que se concluye que la contaminación atmosférica durante el embarazo, y concretamente el dióxido de nitrógeno y las partículas finas (PM2.5), provocan un retraso del crecimiento físico en la descendencia. Se trata de otra evidencia más de los problemas que causan estos contaminantes ambientales en la gestación.

Cómo afecta la contaminación infantil en el embarazo

En los últimos años hemos conocido varios estudios desarrollados por expertos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que muestran cómo afecta la contaminación atmosférica en el embarazo. Los estudios han determinado que este tipo de contaminación causa diferentes problemas a la descendencia, trastornos del comportamiento, alteración de las habilidades cognitivas, de la capacidad de atención, etc.

Pues bien, ahora conocemos un nuevo estudio de ISGlobal, en el que se concluye que la contaminación atmosférica durante el embarazo, provoca un retraso del crecimiento físico en la descendencia y concretamente en los primeros años de vida de la infancia. En este nuevo trabajo, los investigadores han analizado los datos de 1.724 parejas de madres e hijos, que eran participantes del Proyecto INMA-Infancia y Medio Ambiente, cuyo objetivo es estudiar el papel de los contaminantes ambientales más relevantes presentes en el aire, el agua y la dieta durante el embarazo y la primera infancia, y los efectos que tienen en el crecimiento y desarrollo infantil.

En la investigación se analizó la exposición en el primer trimestre del embarazo al dióxido de nitrógeno, uno de los principales contaminantes resultantes de los procesos de combustión a altas temperaturas y a las partículas finas (PM2.5), elementos muy perjudiciales que se originan a partir del tráfico rodado, la actividad industrial, etc., y que se concentran especialmente en las ciudades y áreas metropolitanas. Paralelamente se realizó un seguimiento del crecimiento, el peso y el índice de masa corporal (IMC) de los niños y niñas participantes, desde su nacimiento y hasta los cuatro años de edad.

Según los resultados obtenidos, las embarazadas que estaban más expuestas a las partículas finas durante el primer trimestre de la gestación, tenían un mayor riesgo de que la descendencia tuviera un menor peso e índice de masa corporal a los cuatro años de edad, en comparación con los hijos e hijas de madres que estuvieron menos expuestas a este contaminante. Los expertos apuntan que, en relación al dióxido de nitrógeno los resultados obtenidos fueron similares, aunque en este caso no fueron significativos a nivel estadístico.

Los datos muestran que la exposición de las mujeres embarazadas a la contaminación del aire, puede estar asociada a retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida, como ya hemos comentado, lo que demostraría que la exposición prenatal a los contaminantes del aire tiene un efecto duradero en la descendencia, lo que obliga a realizar un seguimiento más amplio para determinar su alcance. Hay que decir que, de momento, no se conocen los mecanismos biológicos por los que la contaminación del aire causa este efecto, los expertos plantean varias hipótesis, el mayor riesgo de enfermedades respiratorias, el incremento del estrés oxidativo y la inflamación, etc.

Existe un gran número de estudios que demuestran que la contaminación ambiental es muy perjudicial y se inician en la fase prenatal, por ello los investigadores consideran que las futuras madres deberían ser consideradas como un colectivo prioritario en las políticas de salud pública relacionadas con la reducción de la contaminación atmosférica. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página del instituto, y en este artículo publicado en la revista científica Environment International.

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