Insecticidas neonicotinoides y problemas en el desarrollo fetal

La EFSA ha publicado un artículo en relación a dos Insecticidas neonicotinoides, el imidacloprid y el acetamiprid, parece ser que los valores actuales de seguridad no son correctos y pueden afectar al desarrollo fetal, concretamente al desarrollo del sistema nervioso y cerebral.

Insecticidas en el embarazo

La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) ha evaluado dos insecticidas neonicotinoides y ha determinado que pueden afectar al sistema nervioso de los futuros bebés. Los insecticidas de este tipo actúan en el sistema nervioso de los insectos y hasta el momento se había determinado que en mamíferos tenía una mínima toxicidad, quizá por ello han sido el tipo de insecticidas más utilizados en todo el mundo para el tratamiento de los cultivos. De la relación insecticidas y problemas en el desarrollo fetal hemos hablado en otras ocasiones, aunque tratábamos de insecticidas domésticos y cómo afectaban a los futuros bebés.

En esta ocasión hablamos de dos tipos de insecticidas, imidacloprid y acetamiprid, utilizados para el control de plagas en los cultivos, la OMS los catalogaba como moderadamente tóxicos, no están prohibidos en ningún país salvo en Francia.

La EFSA inició un proceso de revisión basándose en unas investigaciones recientes que apuntaban a un riesgo potencial en el sistema nervioso fetal, concretamente afectaba al cerebro. La agencia ha emitido un dictamen científico determinando que realmente estas sustancias pueden afectar al desarrollo neuronal y a determinadas estructuras cerebrales, concretamente a aquellas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

La EFSA explica que los actuales niveles de seguridad deben ser revisados, ya que no protegen contra la neurotoxicidad que provoca en el desarrollo fetal, explica que estos valores deben ser reducidos. Los valores de referencia toxicológicos proporcionan una orientación clara sobre el nivel de una sustancia a la que los consumidores pueden verse expuestos a corto y largo plazo sin que exista un riesgo apreciable para la salud, estos insecticidas no cumplen con estos valores, por tanto, se propone cambiar los valores máximos reduciéndolos de forma significativa a fin de garantizar que no puedan producir efectos neurotóxicos en los bebés.

La EFSA explica que ante las evidencias, recomienda realizar nuevas investigaciones para obtener datos más sólidos, a fin de poder establecer criterios claros y coherentes, por ello se van a realizar estudios con células in vitro, roedores de laboratorio, etc. Muchos productos de alimentación son tratados con insecticidas y algunos de sus componentes químicos se integran en los alimentos, estos pueden afectar al desarrollo de los futuros bebés. No es la primera vez que una revisión demuestra que un producto aprobado y considerado de poco riesgo termina siendo prohibido o se cambian sus márgenes de seguridad, debería realizarse una revisión de todos los productos químicos que entran en contacto con los alimentos, las nuevas tecnologías permiten realizar análisis más exhaustivos que pueden ratificar o desmentir las conclusiones obtenidas hace años sobre este tipo de productos.

Con estas noticias, podemos darnos cuenta de que es muy importante alimentarse con productos que no hayan sido tratados con determinados productos químicos, como los alimentos ecológicos. Lo que antes era seguro, ahora puede ser un riesgo potencial para los futuros bebés. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la EFSA.

Foto | Euthman

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