Incontinencia urinaria

Pérdidas de orina en el embarazo

La incontinencia urinaria a partir del quinto mes del embarazo no es algo extraño, la causa de ello son todos los cambios que está sufriendo el organismo de la futura mamá, el aumento de peso, los cambios hormonales, el aumento de tamaño del bebé, etc. La conjunción de estos factores propicia una presión sobre la vejiga, músculo que forma parte del sistema urinario y que es responsable de recibir y acumular la orina, la presión provoca una salida involuntaria de la orina o lo que se conoce habitualmente como incontinencia urinaria.

Pero, para que la presión provoque esta salida, es necesario un motivo, la risa o un simple estornudo aumentaría la presión y por tanto, originaría la salida de la orina. No es un problema grave y la solución es bastante sencilla, basta con estar bien protegida y asearse correctamente, hay que recordar que durante los meses de gestación se puede producir una infección micótica vaginal causada por el hongo denominado cándida, con lo que si además se sufre incontinencia urinaria, razón de más para extremar la higiene (dentro de los parámetros saludables).

No hay por qué preocuparse, ya que el problema suele desaparecer durante los primeros 45 días después del parto. Los especialistas indican que, si pasado este tiempo persistiera, sí sería necesario acudir a la consulta médica para determinar si existe otra causa que provoque la incontinencia urinaria.

Evitar las pérdidas de orina durante el embarazo es una tarea imposible, pero se pueden reducir los efectos con sencillas soluciones, como por ejemplo ir a orinar con más frecuencia evitando que la vejiga se llene.

También ayuda a reducir el problema no comer alimentos picantes, bebidas gaseosas o bebidas con cafeína como el café , de este modo se reduce la irritación que provocan estas sustancias en la vejiga y por tanto la inflamación y el aumento de presión. Los ejercicios de contracción voluntaria también ayudan a retener mejor la orina, se trata de aguantar voluntariamente la micción durante cinco segundos y posteriormente restablecerla.

No hay que hacer ejercicios bruscos o actividades que puedan aumentar dicha presión, en cambio, son recomendables algunos ejercicios como la esferodinamia, las técnicas sofrológicas o los ejercicios de Kegel Siempre es conveniente pedir consejo a los especialistas médicos, posiblemente también recomienden unos masajes que permiten reforzar las zonas de mayor presión.

Como decíamos al principio, la incontinencia urinaria es un pequeño problema pasajero, aunque para salir de dudas, el mejor consejo es acudir al ginecólogo para descartar cualquier otro problema.

Más información | Wikipedia
Foto | Peter Galbraith

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