Gripe en el embarazo. ¡No dejes que te afecte!

El debilitamiento del sistema inmune durante el embarazo aumenta las posibilidades de desarrollar gripe, una afección que puede desatar serios problemas si se incurre en complicaciones.

Riesgos de la gripe en el embarazo

Aunque la espera de un bebé alegra e ilusiona a la futura mamá, no hay que pasar por alto que se trata de una etapa “rodeada” de grandes peligros que pudieran entorpecer el sano desarrollo del feto. Con los chequeos oportunos y constantes se evitan la mayoría de los riesgos asociados, pero es preciso conocer las enfermedades que podrían atentar contra el correcto desenvolvimiento del embarazo. Por más inofensiva que parezca, una de las afecciones más latentes durante la gestación es la gripe. Y sus complicaciones pueden ser fatales.

Por lo general el sistema inmunitario de la mujer se debilita durante la gravidez. De allí que existen mayores probabilidades de que pueda contagiarse con el virus de la gripe. Éste se esparce rápidamente por el aire y actúa al entrar al organismo por la nariz o la boca. El simple contacto con objetos contaminados o con personas afectadas por el virus, podría desatar la infección. Y aunque tiene una evolución limitada, de cinco a siete días, sus síntomas pueden extenderse de dos a tres semanas, causando fuertes estragos tanto a la madre como al bebé. 

Síntomas de la gripe en el embarazo

Cuando hay gripe en el embarazo, la mujer manifiesta síntomas similares a los del catarro, pero con la diferencia de que éstos aparecen súbitamente, evidenciándose el malestar en apenas pocas horas. Entre los más conocidos destacan la fiebre, que supera los 38º C y se prolonga hasta por cinco días, dolor en los músculos y cefaleas constantes y secreción nasal.

El dolor de garganta también puede reflejarse. Y es que la gripe en el embarazo suele afectar el funcionamiento de los bronquios, generando molestias que pueden extenderse con mucha fuerza a la parte alta del pecho. Incluso, desatar una fuerte tos expectorante, cansancio extremo e inapetencia. Algunas hasta desarrollan secreción nasal casi incontrolable, pero esto dependerá de la intensidad con la que haya “atacado” el virus. A medida que la fiebre disminuya, el agotamiento se hará haciendo más intenso, pero desaparecerá en unas dos semanas.

¿Cómo evitar los riesgos para el bebé?

La buena noticia sobre la gripe en el embarazo, es que ésta no puede atravesar la barrera placentaria, por lo que el virus no contamina al feto. No obstante, algunos de los síntomas enumerados anteriormente sí pueden afectar la salud del bebé en desarrollo, de forma indirecta. Por ello es importante tomar en cuenta algunos consejos para cuidar al pequeñín desde la panza:

  • Buena alimentación. A pesar de no tener hambre, es importante que la gestante cuide su alimentación e ingiera la cantidad de alimentos adecuada para mantener el buen desarrollo de su embarazo. Las frutas, especialmente aquellas que contengan vitamina C son muy recomendadas.
  • Hidratación correcta. Es fundamental reponer líquidos, ya sea a través de caldos calientes, zumos de fruta que contengan vitamina C o purés de verduras, que ayuden a nutrir el organismo no solo de agua, sino también de vitaminas y minerales que combatan el virus. Asimismo, se refuerza el sistema inmunológico de la madre.
  • Controlar la fiebre. Más que regular, bajar la fiebre es esencial. Aunque hay miles de medicinas que pueden ayudar, es esencial consultar al doctor de cabecera. La recomendación general es que no alcance los 38º.
  • Atender los síntomas respiratorios. Conviene evitar la congestión nasal utilizando agua marina, lo cual evitará que se acumule mucosa en la zona y que la gripe pueda escalar en complicaciones, como una sinusitis, bronquitis o demás. Lo habitual es observar un enrojecimiento en el rostro y molestias en la garganta, para lo cual siempre ayudan los caramelos de menta.
  • Medicamentos. No se pueden tomar fármacos más que los prescritos por el médico. Esto aplica, especialmente, a los jarabes para la tos. Las vacunas antigripales pueden ser una alternativa, pero debe ser el doctor quien la recete. Quienes la reciben reducen las posibilidades de contagio y se escudan de un cuadro grave de salud que pueda afectar al bebé. La más empleada es la inyectable.

¿Cuándo hay gripe?

Aunque esta enfermedad puede confundirse con un resfriado, tome en cuenta que una fiebre considerablemente alta hace la diferencia. De igual forma, el malestar general y el dolor en todo el cuerpo se hacen notar.  De existir dificultad para respirar, es decir, sensación de ahogamiento o actividad respiratoria acelerada, se debe consultar con prontitud al médico. Otras señales graves pueden ser: vómitos persistentes, dolor en el pecho, mareos o confusión.

Lo peligroso de una gripe es que las complicaciones pueden desatar neumonía, la cual aparece cuando las defensas de la mamá están por el suelo. Su aparición puede ser causa de parto prematuro o bajo peso en el bebé. Durante el padecimiento se deben evitar las exposiciones a bajas temperaturas. Dependiendo de la complejidad, se podrían indicar antibióticos. El descanso también es esencial.

Vacunación y contagio

La vacunación es una forma eficaz de contrarrestar los efectos de la gripe en el embarazo. Por lo general, se emplea una sustancia inactiva, muy segura tanto para el bebé como para la madre. Se recomienda su colocación a partir de la semana 14 de gestación o cuando coincida el periodo de mayor circulación del virus. Eso sí, debe hacer bajo vigilancia clínica. Además, pueden adoptarse medidas de higiene para disminuir el riesgo de contagio. 

  • Lave sus manos con regularidad, especialmente después de toser o estornudar
  • No permanezca en sitios con multitudes
  • Cubra su boca y nariz al toser o estornudar
  • Nunca reutilice pañuelos para limpiar su boca o nariz
  • No comparta vasos y otros objetos
  • Si ya tiene gripe, siga el tratamiento con rigurosidad y permanezca en reposo.
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