En una cirugía fetal abierta la anestesia reduce el índice de mortalidad fetal

Según los resultados de un estudio desarrollado por expertos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y de la Universidad de Sevilla, a partir del segundo trimestre de embarazo el feto manifiesta actitud de dolor y ante determinados estímulos, por lo que en una cirugía fetal abierta es necesario utilizar anestesia directamente en el feto. Además, se ha constatado que el uso de la anestesia reduce a cero la tasa de mortalidad y pérdida fetal.

Anestesia fetal

Según algunos expertos, en la novena semana del embarazo el feto cuenta con receptores de dolor en la superficie facial, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, esos receptores le permiten experimentar el dolor. Se considera que el hecho de que el sistema nervioso fetal se desarrolle a partir de la tercera semana del embarazo, momento en el que las células neuronales inician su actividad, supone que las señales del dolor son transmitidas y el feto puede sufrir dolor.

A pesar de que se han realizado algunos descubrimientos, todavía existe la controversia de si los fetos son capaces de sentir dolor. Hoy conocemos un estudio desarrollado por expertos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y de la Universidad de Sevilla, en el que se confirma que a partir del segundo trimestre de embarazo, el feto manifiesta actitud de dolor en respuesta al estrés o ante determinados estímulos.

Por esta razón, consideran que en una cirugía fetal abierta es necesario utilizar anestesia, pero además, porque los datos demuestran que la mortalidad y la pérdida fetal es superior al 20% en fetos no anestesiados, mientras que con la anestesia la tasa se reduce a un 0%, al menos así se demuestra en las intervenciones realizadas en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

Hasta la fecha, existe la opinión mayoritaria de que en este tipo de intervenciones fetales basta con administrar anestesia a la madre, ya que esta pasa al futuro bebé a través del cordón umbilical. La investigación que hoy conocemos demuestra que esto podría no ser suficiente, ya que a partir de las 21 semanas del embarazo el feto tiene sensaciones de dolor y necesita ser anestesiado directamente, además, la variabilidad en la tasa de mortalidad dependiendo de si se usa o no anestesia, es un claro indicativo de que debería utilizarse.

En el mencionado hospital realizan desde hace 10 años intervenciones de cirugía fetal abierta, durante este tiempo, sólo un feto no pudo recibir anestesia parenteral desde el comienzo de la operación de espina bífida intrauterina, en este caso los expertos detectaron anomalías en el comportamiento, lo que indujo a pensar que se trataba de una respuesta al estrés producido por el dolor. A partir de ese momento se puso en marcha el protocolo de anestesia para reconstruir la espina y se logró que el postoperatorio transcurriera sin incidentes.

Para los expertos, en una cirugía fetal abierta es necesario anestesiar de forma directa al feto a fin de reducir el estrés y la tasa de mortalidad, aunque no existan pruebas concluyentes de la percepción fetal del dolor antes del tercer trimestre y tampoco que las técnicas de analgesia o anestesia fetales directas sean efectivas, los datos muestran que esa diferencia antes señalada del 20% de mortalidad entre no utilizar la anestesia y utilizarla, es un motivo suficiente para la administración directa de la anestesia al feto.

Los investigadores comentan que “Avanzar en anestesia es avanzar en cirugía. Antiguamente había pacientes que morían de dolor, por ello cuanto mayor sea nuestro conocimiento y formación en anestesia y mayor sea el desarrollo de los equipos de monitorización, más compleja podrá ser también la cirugía”. Sin duda, los resultados presentados contribuirán a realizar nuevas investigaciones en base a la muy probable percepción de dolor en los fetos.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, y en este otro publicado en la revista científica Child’s Nervous System.

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