Embarazo molar, ¿qué es?

Un embarazo molar es aquel embarazo en el que la placenta se desarrolla de forma anormal y puede llegar a convertirse en una masa de quistes, pero también puede ser causado por un desarrollo anómalo del embrión en el que el material genético procede exclusivamente de la mujer o del hombre.

Problemas en el embarazo

El embarazo molar o mola hidratiforme es un término que hace referencia a un trastorno del embarazo que se caracteriza por el desarrollo anómalo de la placenta que termina convirtiéndose en una masa de quistes y por tanto provoca una estación anómala. La placenta crece durante los primeros meses del embarazo imitando a un racimo de uvas, el embrión nunca se desarrollará de forma correcta o no se llegará a desarrollar, por lo que será necesario interrumpirlo en cuanto se detecta el problema.

La prevalencia de este problema varía dependiendo del país, en Estados Unidos se produce un embarazo molar por cada 1.000 embarazos, en Asia se produce uno por cada 100 embarazos, por lo que podemos ver que existe una gran diferencia. Tiene mayor incidencia en las mujeres que han sufrido varios abortos o en las mujeres que conciben a partir de los 40 años.

La placenta convertida en una masa de quistes representa un grave riesgo para la mujer, especialmente si está fuertemente arraigada al útero, ya que puede provocar hemorragias severas e incluso se puede convertir en una masa cancerígena, de ahí que sea necesario interrumpir cuanto antes el crecimiento placentario anómalo cuando se ha detectado.

Existen dos tipos de embarazo molar, el embarazo molar parcial y el completo, en el primer caso la placenta puede ser normal pero el embrión es deforme y se desarrolla de forma anormal. El embrión tiene los 23 cromosomas que proceden de la madre, pero aparecen dos grupos de cromosomas procedentes del padre por lo que el número total de cromosomas es de 69 y no los 46 habituales, se apunta que esto pueda ser el resultado de la fecundación de un óvulo por dos espermatozoides.

En el segundo caso, un embarazo molar completo es más fácil de identificar, en un examen de la evolución del embarazo no se observa la presencia de un embrión y tampoco tejido placentario normal, todos los cromosomas del óvulo fertilizado proceden del padre ya que la carga genética procede del espermatozoide sin que se haya producido la participación genética de la madre. A esta situación se le denomina androgénesis, el cigoto se ha formado siendo diploide, es decir, tiene dos copias de cada cromosoma procedente del padre.

También se puede producir un embarazo molar completo con el material genético de la madre, ocurre lo mismo que en el anterior caso pero con la aportación exclusiva de los genes de la madre, a esto se denomina ginogénesis. El óvulo puede ser causado por un tumor denominado teratoma ovárico, pero requiere fecundación de un espermatozoide que actúe para la estimulación del desarrollo embrionario, sin embargo, el material genético no se incluye.

Los síntomas más frecuentes por padecer un embarazo molar son una elevada presión arterial, hemorragias vaginales a partir de la semana 10 del embarazo, frecuentes náuseas y vómitos, calambres abdominales e incremento de la producción de saliva. En el interior del cuerpo de la madre el útero se aprecia más grande de lo normal para el periodo del embarazo en el que se realiza la exploración, además este crecimiento se produce a una gran rapidez. Estos son sólo algunos síntomas, hay muchos más que se asocian al embarazo molar.

No existe ningún tratamiento, la única solución es extraer todo el tejido molar del útero para evitar que se pueda desarrollar, pero merece la pena destacar que esto no quiere decir que vuelva a repetirse en el caso de que se vuelva a buscar la concepción, tras este tipo de embarazo se puede tener perfectamente uno normal y sin complicaciones.

Foto | ragesoss

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