El uso del móvil durante el embarazo no afecta al neurodesarrollo fetal

Una nueva investigación desarrollada en Noruega concluye que utilizar el teléfono móvil durante el embarazo no perjudica al bebé, no afectando en su neurodesarrollo cuando está en el vientre materno. El resultado se debe interpretar con prudencia, ya que los propios investigadores reconocen que existen muchas lagunas de conocimiento sobre cómo afecta la radiación electromagnética de radiofrecuencia en la salud humana.

Radiación electromagnética de radiofrecuencia

Según los resultados de una investigación realizada por expertos del Norwegian Institute of Public Health (Instituto de Salud Pública de Noruega), el uso del móvil durante el embarazo no afecta al neurodesarrollo fetal y por tanto, a posibles efectos adversos en el lenguaje y las habilidades motoras en la infancia. Este estudio contradice otros realizados anteriormente en los que se apuntaban posibles problemas en los niños por el uso del teléfono por parte de su madre durante la gestación.

Es más, según los expertos, se constata que los recién nacidos de madres que utilizaron el teléfono móvil durante el embarazo, tenían un menor riesgo de tener problemas en el lenguaje y las habilidades motoras a los tres años que los niños cuyas madres no utilizaron el teléfono. Este resultado supuestamente beneficioso ha sorprendido a los investigadores, considerando que quizá se deba a otros factores como los antecedentes familiares y sociales, y no porque el teléfono beneficie de alguno modo a los fetos en desarrollo.

En el estudio se analizaron diferentes factores que podían afectar a los resultados, como la salud mental, la personalidad de la madre y el estilo de crianza de los bebés, pero a raíz de los resultados, se barajó la posibilidad de que los factores mencionados al principio fueran los que contribuyeran a la reducción del riesgo de problemas en el lenguaje y las habilidades motoras, esto indica que será necesario realizar una nueva investigación.

Este estudio no ha encontrado ningún problema en el desarrollo de los niños a los cinco años de edad, pero hay que tener en cuenta que otro estudio anterior constató un mayor riesgo de hiperactividad y falta de atención en los niños. También se constató que hubo un menor riesgo de problemas emocionales en los niños cuando tenían cinco años. Por tanto, y ante la disparidad de datos, es evidente que se necesita investigar y profundizar en el tema antes de hablar de beneficios o perjuicios por el uso del móvil durante el embarazo.

La exposición física a los campos electromagnéticos se ha disparado paralelamente al uso del teléfono móvil en el periodo comprendido entre el año 2000 y 2009 de forma significativa, aunque en la actualidad es mucho mayor que en el periodo indicado, ya que el uso del móvil se ha extendido en todos los países y estratos sociales. Es un cambio que se ha producido en un periodo de tiempo relativamente corto y no se ha investigado lo suficiente, como para conocer y comprender perfectamente los efectos de la exposición a la radiación electromagnética de radiofrecuencia en la salud humana.

Los expertos comentan que hay muchas lagunas de conocimiento que obligan a seguir investigando, por lo que los resultados que se han obtenido en esta investigación se deben interpretar con prudencia por las limitaciones comunes en los estudios observacionales. De todos modos, comentan que sus resultados al menos aliviarán las posibles preocupaciones que tengan las madres por el uso del teléfono móvil durante el embarazo. Esto parece una contradicción, sobre todo si se reconoce que existe mucho desconocimiento en el tema, recordemos que no es la primera vez que los resultados de un estudio terminan siendo desacreditados por una nueva investigación que se ha realizado con diferentes procedimientos y ha tenido en cuenta otros parámetros, por lo que también hay que ser prudentes al aceptar esa tranquilidad que se pretende transmitir por el uso del móvil.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página del Instituto de Salud Pública de Noruega, y en este otro (Pdf) publicado en la revista científica BMC Public Health.

Foto | Toni Castillo

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