El peso de la madre antes del embarazo puede predecir el peso del bebé al nacer

Un nuevo estudio demuestra la capacidad de la lactancia materna para reducir el riesgo de que los niños a los dos años de edad puedan sufrir obesidad. En esta investigación se apunta que el peso de la madre antes del embarazo puede predecir el peso del bebé al nacer, en el caso de que la madre sufra obesidad, la lactancia puede reducir el riesgo hasta en un 24%.

Obesidad infantil

Una investigación desarrollada por expertos de Kaiser Permanente concluye que el peso de la madre antes del embarazo puede predecir el peso del bebé al nacer, concretamente se apunta que sufrir obesidad antes de la concepción, y un aumento excesivo de peso durante la gestación, incrementan el riesgo de que el futuro bebé tenga sobrepeso a los dos años. Los expertos apuntan que este riesgo se puede reducir si se brinda al bebé lactancia materna un mínimo de seis meses.

Dado que durante las últimas tres décadas se ha duplicado el índice de obesidad en los niños, y cuadruplicado en la adolescencia, se han de llevar a cabo todas aquellas estrategias que permitan reducir estas tasas. En el caso de madres que han sido obesas antes del embarazo y las que aumentan considerablemente de peso durante la gestación, una de las estrategias que se deben seguir en favor de la primera infancia es brindar lactancia materna en exclusiva un mínimo de seis meses, de lo contrario existen muchas probabilidades de que los niños terminen sufriendo sobrepeso a una pronta edad y que a medida que se desarrollen tengan obesidad.

Se han realizado durante los últimos años diversos estudios que relacionan la obesidad materna, el aumento de peso excesivo y el riesgo a largo plazo de que los niños tengan obesidad. En este nuevo estudio se han analizado cuatro factores conjuntamente, la obesidad antes del embarazo, el aumento de peso gestacional, la diabetes gestacional y la lactancia materna.

En esta nueva investigación se utilizaron datos de 15.710 mujeres que dieron a luz en los centros médicos de Kaiser Permanente a lo largo del año 2011 en California. Se consideró aumento de peso excesivo cuando las mujeres de peso normal engordaron más de 15 kilos, sobrepeso cuando las mujeres con sobrepeso engordaron más de 11 kilos, y cuando las mujeres obesas aumentaron durante el embarazo más de 9 kilos. Por otro lado se consideró que los niños a los dos años de edad sufrían sobrepeso cuando su IMC (Índice de Masa Corporal) era mayor de 85.

Las conclusiones obtenidas han sido las siguientes:

Una mujer obesa que tenga un IMC de 30 o superior antes del embarazo tiene hasta dos veces más probabilidades de tener un bebé que a los dos años sufra sobrepeso, en comparación con las mujeres de peso normal antes de la concepción, con un IMC establecido entre 18’5 y 25. En estos datos se tuvo en cuenta el ajuste del aumento de peso durante la gestación, tener diabetes gestacional y haber dado durante seis meses lactancia materna al bebé.

Una mujer que tenía sobrepeso antes del embarazo con un IMC de entre 25,0 y 29,9 se asoció con un 50% más de posibilidades de que tener un bebé que a los dos años sufriera sobrepeso, en comparación con las madres de peso normal.

El aumento de peso excesivo durante el embarazo se relacionó con un 23 por ciento más de probabilidades de que el niño tuviera sobrepeso a los dos años, en comparación con las mujeres que tuvieron un aumento de peso saludable durante el embarazo. En este caso también se ajustaron otros parámetros, como el peso corporal antes del embarazo, la diabetes gestacional y el tiempo que se brindó al bebé lactancia materna.

La lactancia materna durante un mínimo de seis meses se asoció con una reducción de hasta un 24% del riesgo de que el niño tuviera sobrepeso a los dos años, independientemente del peso que tuviera la madre antes de quedarse embarazada, hubiera aumentado excesivamente de peso durante el embarazo o hubiera tenido diabetes gestacional.

De nuevo se constata el efecto protector que tiene la lactancia materna para evitar que el niño tenga sobrepeso en la primera infancia. A esto hay que añadir que si la madre no sufría sobrepeso u obesidad antes del embarazo, aumentó de peso correctamente durante la gestación y no sufrió diabetes gestacional, los riesgos de que el niño tenga sobrepeso son mínimos.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, si se planifica el embarazo, es recomendable realizar una dieta sana y equilibrada, y ejercicio físico de forma regular, algo que beneficia al organismo de la madre y al futuro bebé. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en Pediatric Obesity, o en la página oficial de Kaiser Permanente.

Foto | Mothering Touch

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