El nivel de mercurio en el pescado puede ser una preocupación infundada

Un nuevo estudio cuestiona la recomendación de limitar el consumo de pescado durante el embarazo, siendo el aporte de mercurio bastante reducido y por tanto una preocupación infundada.

Niveles de mercurio en el pescado

Desde hace algún tiempo se ha recomendado que las mujeres embarazadas tengan mucha prudencia a la hora de comer pescado, especialmente aquellas especies más grandes por contener en su organismo mucho más mercurio que las especies pequeñas. De hecho, algunas entidades como la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), recomendaron que no se comiera atún ni pez espada durante el embarazo. Un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido), ofrece una nueva conclusión en la que se indica que el nivel de mercurio en el pescado puede ser una preocupación infundada, ya que la ingesta de pescado sólo aporta un 7% del mercurio que está presente en la sangre de las mujeres gestantes.

El estudio determina que la dieta es responsable de aportar el 17% del total el mercurio que se puede encontrar en la sangre de las futuras madres, y que hay que tener en cuenta los beneficios que ofrece el pescado en el desarrollo de los futuros bebés, aporta diferentes elementos de gran valor para el organismo, contiene minerales esenciales, ácidos grasos y proteínas que mejoran el sistema inmunológico, el sistema circulatorio, etc. Los investigadores consideran que hay que cambiar el consejo que se ha estado ofreciendo durante los últimos años, no comer pescado o comer de forma muy moderada. La investigación se ha realizado en el marco de un proyecto denominado «Niños de los 90″, un estudio realizado con niños nacidos en los años 1991 y 1992, de 4.484 mujeres embarazadas.

Se analizaron un total de 103 alimentos y bebidas consumidas por este grupo de mujeres durante la gestación, determinando que todo el conjunto de alimentos y bebidas aportaban menos del 17% de los niveles de mercurio presentes en el organismo, lo que lleva a deducir que la preocupación por el mercurio que puede aportar el pescado no tiene mucha razón de ser, y por tanto se solicita revisar las directrices de las agencias de alimentación y salud en las que se aconseja que las mujeres embarazadas consuman pescado con mucha moderación. Los investigadores explican que está demostrado que el consumo de pescado durante las semanas del embarazo tiene un efecto muy positivo en los bebés, además de los citados anteriormente, hay que añadir el incremento del cociente intelectual y una mejor visión de los bebés en el futuro.

Los expertos explican que la causa exacta de estas mejoras se desconoce, pero de todos modos el pescado contiene muchos componentes beneficiosos que no pueden ser obviados. Retomando el tema de los alimentos que aportan mercurio al organismo, los investigadores explican que el vino y las infusiones de hierbas son los productos que más mercurio aportan, quizá por la exposición a la contaminación ambiental. Un dato curioso, aquellas mujeres del estudio que tenían los niveles más altos de mercurio cuando dieron a luz, habían ido a la universidad, tenían puestos de trabajo profesionales o de gestión, eran dueñas de sus propias casas y casualmente esperaban su primer hijo. Sin embargo, creemos que este dato no termina de ser relevante en la investigación, si aludiera a los hijos tendría más sentido. Tan sólo un 1% de las mujeres excedían el nivel máximo de mercurio en sangre recomendado por el Consejo de Investigación Nacional de Estados Unidos.

Los autores del estudio concluyen que es poco probable que se reduzca significativamente el nivel de mercurio en sangre por consumir menos pescado, apuntan además que se sorprenden gratamente de poder comprobar que el pescado aporta una cantidad muy pequeña de mercurio, por ello esperan que las mujeres consuman más pescado en el embarazo sin temor, siempre dentro de una dieta variada y saludable, donde no falten las verduras o las frutas.

Como hemos indicado en otras ocasiones, hay que ser prudentes con los resultados de los estudios, es necesario que se realicen nuevas investigaciones que ratifiquen estos resultados, no es la primera vez que un estudio ofrece datos que terminan siendo rebatidos. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la Universidad de Bristol.

Foto | Jlastras

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