El embarazo modifica el sistema cerebral del placer y refuerzo en la madre

Una investigación demuestra que el embarazo modifica el sistema cerebral del placer y refuerzo (núcleo accumbens) en la madre, para facilitar un cambio de conducta encauzado a a promover y garantizar la supervivencia del bebé.

Cambios cerebrales en el embarazo

Una investigación realizada por expertos del CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental), concluye que el embarazo modifica el sistema cerebral del placer y refuerzo en la madre, lo que facilita que la conducta maternal cambie y se sienta atraída por los estímulos procedentes del bebé. Los investigadores comentan que esta modificación lleva a la madre a “enamorarse” del bebé, siendo una conducta mediada por sistemas primitivos e instintivos que tienen el resto de mamíferos.

Los cambios cerebrales favorecen la conducta maternal que se encauza a promover y garantizar la supervivencia del bebé. Merece la pena recordar otro estudio en la misma línea realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, del Instituto de Investigación del Hospital del Mar y del Instituto Valenciano de Infertilidad, en el que se concluía que la materia gris del cerebro de la madre se reducía con el embarazo, a fin de favorecer la atención al bebé. Esto demuestra que son muchos los cambios cerebrales que se producen a fin de proporcionar un nivel máximo de atención a los bebés en todos los sentidos.

Los investigadores comentan que, hasta la fecha, no se sabía si en los seres humanos el embarazo modificaba la anatomía o la función del sistema instintivo y primitivo del cerebro encargado de la motivación, el refuerzo y el placer. Sin embargo y en lo que respecta a la anatomía, se puede nombrar el estudio que hemos citado en el que se demostraba una modificación del tamaño de la materia gris. En otros grupos de mamíferos placentarios, el sistema encargado de la motivación, el refuerzo y el placer, se ha relacionado con el cuidado maternal. Los expertos citan como ejemplo una investigación realizada con roedores que tenían lesiones en esta área, y, por tanto, no mostraban ciertos aspectos de la conducta maternal, como recoger a sus crías y agruparlas en el nido, algo que si realizaban los roedores sin este tipo de lesiones.

Los expertos comentan que han demostrado que los cambios en este circuito cerebral, facilitan que el bebé se convierta en el estímulo más relevante, llamativo y placentero para la madre, lo que modificará su conducta para que quiera estar en contacto constante con él, cuidarlo y protegerlo. Ha esto habría que sumar la influencia que tiene el bebé en el patrón cerebral de la madre, recordemos que su llanto activa patrones cerebrales subyacentes que provocan la respuesta de atención y consuelo por su parte. Como se puede comprobar, es un puzzle, cada pieza tiene un papel importante y el conjunto tiene el cometido de atender a los bebés en todos los sentidos.

En la investigación se han analizado datos de neuroimagen estructural y funcional de madres primerizas antes y después del embarazo, en primer lugar, se examinó si existían cambios volumétricos en el área cerebral responsable del placer y la motivación, y si estas modificaciones se asociaban con la activación del núcleo accumbens ante los estímulos visuales de los bebés. Los investigadores encontraron que se producía una disminución volumétrica del núcleo accumbens en las mujeres tras el primer embarazo, apuntando que cuanto más significativa era la disminución, más se activaba esta área en el cerebro de la madre ante los estímulos relacionados con el bebé.

La investigación que podéis conocer en la página de CIBERSAM y con más detalle aquí, resulta interesante ya que aporta más luz a los cambios que se producen en el embarazo y como prepara a las mujeres para la tarea que han de llevar a cabo, la de cuidar al bebé.

Foto | Christyscherrer

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