El embarazo influye en las complicaciones del asma

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El embarazo influye en las complicaciones del asma por varios motivos, el abandono del tratamiento por el temor de que los fármacos puedan ocasionar algún tipo de problema secundario en el futuro bebé, o bien porque el bebé que está por nacer sea del sexo femenino. Al parecer, estudios recientes muestran que los embarazos en los que el bebé es de sexo femenino, agravan las complicaciones del asma que padecen las futuras mamás. Según indican los especialistas, la causa podría ser el efecto que provoca la testosterona fetal en el organismo de la madre y concretamente como modulador de la enfermedad.

Hay que decir que en este caso y según informa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), no existen conclusiones científicas al respecto y serán necesarios nuevos estudios que determinen la relación entre el sexo del bebé y las complicaciones del asma en la madre. Con respecto al primer punto que nombrábamos, el abandono del tratamiento, los expertos advierten de los peligros que conlleva no realizar el tratamiento del asma para las futuras mamás.

Un artículo publicado en el periódico digital El Mundo nos hablaba de ello, un estudio realizado por miembros de la Facultad de Medicina de la Universidad de Varnderbilt (Estados Unidos) publicado en la revista médica American Journal of Obstetrics and Gynecology, mostraba que abandonar el tratamiento del asma podía desembocar en graves problemas, causados sobre todo por la falta de oxígeno que puede incidir tanto en la embarazada como en el feto.

El asma es una de las enfermedades responsables de complicar un embarazo con mayor frecuencia, este hecho animó a los especialistas a realizar un meticuloso estudio que pudiera concluir sobre la importancia o no de mantener el tratamiento del asma durante el embarazo. Para ello, los especialistas de la Universidad de Varnderbilt realizaron un seguimiento a 8.149 mujeres asmáticas con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años, se realizaron diversas encuestas para conocer el tratamiento que mantenían antes de la gestación y hasta las 26 semanas de embarazo.

En el cómputo global, hasta un 83% de las futuras mamás mantenían el tratamiento contra el asma de forma correcta, pero llegada la semana 13 del embarazo, un 22,9% lo abandonaba y el motivo de ello era el temor que tenían de que los antinflamatorios inhalados que se utilizan para reducir los efectos de la enfermedad, pudieran afectar a sus bebés.

Los investigadores manifestaron que era primordial que el tratamiento no se abandonase y que la medicación utilizada estuviera avalada por los especialistas médicos. Una mujer en estado no debe tomar una decisión por cuenta propia de estas características, ya que lo que cree como beneficioso para el bebé podría ser todo lo contrario, como hemos dicho antes, uno de los problemas sería la falta de oxígeno. El bebé toma el oxígeno que necesita a través de la sangre, cuyo canal es el cordón umbilical, lugar por donde se transporta el oxígeno y se elimina el dióxido de carbono. Hay que decir que la sangre materna y la fetal nunca están en contacto directo, el intercambio de estos elementos se produce en la placenta.

El oxígeno que recibe el bebé a través de la madre no es abundante y los ataques de asma podrían reducir el aporte de oxígeno, algo que podría provocar una disminución del crecimiento fetal. Además, si esta reducción de oxígeno se produjera al final del embarazo, podría producirse una hipoxia, es decir, una privación de oxígeno que afectaría con efectos irreversibles en el cerebro del bebé.

Si padeces asma y te has quedado embarazada, no tomes decisiones por cuenta propia, consulta con los especialistas, ya que son las personas más cualificadas para valorar y aconsejar sobre lo más recomendable para el desarrollo y bienestar del bebé.

Vía | El Economista
Foto | trocki

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