El consumo de carne roja vinculada a la diabetes gestacional

Cada vez son más los estudios que muestran que el consumo de carne y carne procesada, están vinculados al riesgo de sufrir la diabetes gestacional. Los expertos no han descubierto cuál es el mecanismo, pero la relación es muy evidente, por ello recomiendan que las futuras mamás sigan una dieta rica en frutas, verduras, frutos secos y otras proteínas que no sean carnes rojas.

Diebetes y embarazo

Según investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia), las mujeres embarazadas o aquellas que planifican su embarazo, deben modificar su dieta y reducir la ingesta de carne roja o carne procesada para reducir el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Esta recomendación se realiza tras las diferentes pruebas que muestran que existe una clara vinculación. Como sabemos, la diabetes gestacional puede provocar diferentes complicaciones, bebés excesivamente grandes (macrosomía), partos prematuros e incluso malformaciones, pero también supone un riesgo para la futura mamá.

Varios estudios vinculan el consumo de carnes rojas con un mayor riesgo de sufrir diabetes del tipo 2, enfermedad metabólica que se caracteriza por unos altos niveles de glucosa en sangre, resultante de la resistencia celular a la acción de la insulina, a lo que se ha de sumar una deficiencia en la secreción de insulina por el páncreas.

A raíz de estos estudios, se están llevando a cabo otros en todo el mundo que están mostrando la relación indicada, el lado positivo de esta noticia es que las mujeres deberán cambiar su dieta haciéndola mucho más saludable si quieren evitar sufrir la enfermedad, se ha demostrado que el consumo de carne de ave (pollo) y pescado no aumentan el riesgo de padecer diabetes gestacional, también se ha determinado que consumir verduras y proteínas que no sean de origen cárnico, contribuye a reducir el riesgo de sufrir este problema.

Los investigadores explican que a pesar de que se está fortaleciendo mediante pruebas la relación entre carnes rojas y diabetes gestacional, hasta el momento no se ha descubierto cuál es el mecanismo subyacente. Esto obliga a realizar nuevas investigaciones que permitan despejar incógnitas y conocer las respuestas, pero dadas la evidencias y aún sin haber profundizado más en el tema, los expertos recomiendan que las mujeres cambien su dieta y el estilo de vida para prevenir la enfermedad, es muy importante incrementar la ingesta de verduras y frutos secos, sustituir buena parte de la carne roja y carnes procesadas por carne de aves de corral y pescado.

Básicamente, lo que se sugiere es la aplicación del principio de precaución ante la evidencia, aunque no se conozcan los mecanismos que desencadenan la relación, sí se conoce cuál puede ser el resultado. Se recomienda a los especialistas médicos que están involucrados en la atención y seguimiento del embarazo, que ayuden a las futuras madres a cambiar la dieta, hay mucho a ganar y nada que perder.

En el artículo publicado en la Universidad de Adelaida no explican mucho más, en cambio, podéis acceder a la investigación detallada a través de este artículo publicado en la revista científica BMJ.

Foto | Friday

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