El Cobre

Importancia del cobre

El cobre es otro de los minerales importantes en nuestra dieta. La cantidad total de cobre que tenemos en el organismo debe oscilar entre 50 y 120 gramos. Este se encuentra principalmente en el tejido muscular, aunque también está en el hígado y en el sistema nervioso.

El cobre tiene varias funciones, aunque una de las más importantes es que interviene en la formación de enzimas y en reacciones metabólicas. Podemos encontrarlo en alimentos como las legumbres, en los hígados, en los frutos secos y en los gérmenes de los cereales.

Este mineral se trasporta por el plasma sanguíneo a través de una proteína, la albúmina. Su absorción se realiza principalmente en el intestino delgado, aunque hay otras sustancias, como el zinc y el cadmio que compiten con él en el proceso de absorción. Además hay que tener en cuenta que moléculas como la fibra, el ácido ascórbico o vitamina C reducen su biodisponibilidad.

La mayoría del cobre se capta en el hígado y en los riñones, donde formará parte de una proteína llamada ceruloplasmina, que se encargará de transportar la mayoría del cobre circulante. Normalmente, en el período de gestación, en personas que tienen enfermedades inflamatorias, o a causa del tabaco, aumentan los niveles de la ceruloplasmina.

La ingesta recomendada de cobre es de 0’4 a 0’7 mg al día en un bebé de 0 a 1 año, de 1 a 2 mg cuando se tiene entre 1 y 10 años, y de 1’5 a 3 mg al tener más de 11 años.

Las deficiencias en cobre son poco frecuentes, ya que se encuentra ampliamente distribuido en la alimentación, aunque hay una enfermedad, la de Menkes (es una enfermedad genética donde se ha producido una alteración en el cromosoma X) que provoca un déficit de cobre porque no lo llegan a absorber correctamente.

Si se diera el déficit, la persona puede padecer anemia, una despigmentación de la piel y del cabello, una desmineralización de los huesos, una dislipemia (es una alteración de los niveles de lípidos en sangre, que pueden provocar una hipercolesterolemia o un aumento de los triglicéridos, siendo una hipertrigliceridemia) o hasta hipotonía (normalmente se da en los niños pequeños, donde se produce una disminución del tono muscular y por lo tanto son más flácidos).

La toxicidad por cobre es muy poco frecuente, aunque si se da, la persona puede padecer una hemólisis (dónde sus eritrocitos o glóbulos rojos se van desintegrando). En la enfermedad de Wilson, un trastorno hereditario en el que se tiene demasiado cobre en los tejidos, hay una intoxicación debido a la disminución de la ceruloplasmina, cosa que afectará a la persona a nivel renal, corneal o incluso en el sistema nervioso.

Foto | Carnaval King 08

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