Dolor de coxis durante el embarazo

Uno de los dolores frecuentes durante el embarazo, y especialmente durante el último trimestre de la gestación, es el dolor de coxis. Las razones que lo provocan pueden ser un cambio estructural para facilitar el paso del bebé a través del canal de parto y la presión que ejerce la barriga sobre la zona en la que se localiza este hueso.

Dolores durante el embarazo

El coxis es una parte de la columna vertebral, concretamente el final, un especie de cola vestigio de la evolución. Este hueso está compuesto por unas cuatro piezas o vertebras coccígeas que forman un triángulo y está situado debajo del hueso sacro con forma de pirámide, otro hueso corto y central formado por cinco piezas o vértebras sacras, siendo el conjunto de ambos huesos la última pieza de la columna vertebral.

Hoy hablamos del coxis porque algunas futuras mamás, a medida que avanzan las semanas del embarazo empiezan a sentir un fuerte dolor haciendo que no pueda sentarse durante bastante rato. El dolor se produce a causa de la gestación, se modifica la curvatura de la columna, por lo que este hueso en principio inmóvil, queda más expuesto y termina siendo móvil a fin de poder facilitar el parto. Con su movilidad permite que el bebé pueda pasar por el canal de parto, pero como consecuencia, se puede producir una lesión dolorosa.

Pero esta no es la única razón de sufrir dolor de coxis durante el embarazo, los especialistas explican que también puede deberse a los cambios posturales y al peso que ejerce el vientre materno durante el último trimestre del embarazo, haciendo que el cuerpo adopte posturas que afectan a articulaciones, músculos o como es en este caso, al coxis. También se apunta que la causa pueda ser de tipo hormonal, aunque ganan peso las dos primeras explicaciones. En un segundo embarazo este dolor puede ser más frecuente si el nacimiento del primero provocó una lesión en el coxis, puede ser que el bebé, al atravesar el canal de parto lo lesionara con la cabeza. Quienes han padecido el dolor de coxis pueden dar testimonio de lo fuerte y molesto que resulta, sobre todo a medida que avanza la gestación y llega el momento del parto.

Para algunas embarazadas puede resultar simplemente una molestia, para otras un dolor que no les permite sentarse, ponerse de pie (levantarse de la silla), tumbarse, etc. La localización del dolor puede abarcar otras zonas dependiendo del caso, como por ejemplo las caderas o la parte baja de la espalda. Este dolor es complicado de tratar, se puede recurrir a los masajes, aunque el alivio no es significativo. En otros casos se llega a la cirugía, pero sólo en los más severos. Los especialistas recomiendan realizar ejercicio de forma regular, evitar estar sentada durante largos periodos de tiempo, aunque si se trabaja sentado es algo complicado, por ello es interesante corregir la postura al sentarse con cuidado y ayudándose con las manos, algo de alivio se consigue.

Hay que tener en cuenta la salud postural, procurar sentarse en posición recta y con la espalda levemente curvada, utilizar un asiento que sea acolchado. A la hora de levantarse, sea de una silla o de la cama, inclinarse hacia adelante y arquear la espalda acompañando la acción de ponerse en pie. Para no cargar de más presión al hueso, a la hora de dormir es recomendable adoptar una postura de costado, también se recomienda boca abajo, pero estando embarazada es mejor optar por dormir de costado. Por fortuna, este dolor es temporal y remitirá poco a poco al cabo de un mes de dar a luz, eso siempre que no se haya producido una lesión durante el paso del bebé por el canal de parto.

Foto | The 5th Ape

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