Cuidar la salud bucodental durante el embarazo

Los expertos en salud explican que no existe ningún problema en recibir tratamientos dentales durante el embarazo si se tiene problemas o enfermedades bucodentales. Hay que recordar que hay creencias de la sabiduría popular que no son ciertas, como que un embarazo causa problemas dentales debido a que el bebé en formación absorbe el calcio de los dientes de la madre. Para evitar problemas, lo más importante es cuidar la salud bucodental y no abandonar los hábitos de higiene por el embarazo.

Cuidar la salud de los dientes

Es muy importante cuidar la salud bucodental durante el embarazo, periodo en el que se producen cambios en el organismo, en las rutinas y en el estilo de vida, precisamente esta última cuestión es la que está relacionada con un mayor riesgo de sufrir diferentes tipos de enfermedades bucodentales como, por ejemplo, la caries. Los expertos recomiendan a las mujeres que en el momento en el que sepan que están embarazadas, acudan al dentista para realizar una revisión a fin de comprobar si hay algún tipo de patología que podría agravarse durante la gestación.

Muchas madres han escuchado creencias de la sabiduría popular que no tienen nada que ver con la realidad, como que el bebé en desarrollo absorbe el calcio de los dientes de la madre y que por ello un embarazo puede estropear la boca y causar la pérdida de piezas dentales. Esto no es cierto, el calcio lo obtiene el futuro bebé a través de la alimentación de la madre y si no es suficiente, se obtiene de los huesos, pero en ningún caso de los dientes.

Entonces, ¿por qué se asocian los problemas dentales con el embarazo? La explicación es bastante simple, muchas mujeres durante la gestación tienen náuseas y vómitos, también padecen reflujo del ácido del estómago, en ambos casos el ácido entra en contacto con los dientes pudiendo erosionar el esmalte, lo que hace que se amarilleen o tengan mayor riesgo de caries por ser más débiles.

Se pueden producir cambios dietéticos y se cambian los horarios de las comidas, a medida que avanza el embarazo se realizan más comidas pero en menor cantidad, debido a que rápidamente llega la sensación de saciedad, es cuando se puede descuidar la higiene bucal no lavándose los dientes después de cada comida, lo que supone un riesgo de caries y de otras enfermedades debido a que la placa bacteriana puede atacar con más tranquilidad al esmalte dental. A esto hay que añadir que si se abusa de los alimentos y bebidas dulces, la posibilidad de sufrir una caries se multiplica.

Merece la pena destacar que hasta un 75% de las embarazadas sufren gingivitis, son molestias bucales habituales que se caracterizan por la inflamación y la mayor sensibilidad de las encías. Esto se debe a que durante el embarazo se incrementa el flujo sanguíneo por los cambios hormonales y físicos, provocando a su vez, como efecto colateral, una mayor sensibilidad en la placa dental. Además de la inflamación, aparecen otros signos como el sangrado de encías, exceso de saliva, mal sabor de boca, etc. La gingivitis es una enfermedad bacteriana causada por los restos de alimentos que quedan atrapados en los dientes tras las comidas, no limpiarse los dientes y la lengua después de cada comida incrementa el riesgo de padecerla.

Durante el embarazo se pueden recibir tratamientos dentales, en el primer trimestre sólo se suelen recibir de urgencia, ya que es el momento en el que las estructuras principales del feto se están formando, siendo una etapa de riesgo que hay que cuidar. Cuando se aborda el segundo trimestre, la embarazada puede someterse a cualquier tipo de tratamiento bucal, los expertos comentan que se suele utilizar un tipo de anestesia que no afecta al feto en desarrollo. Tampoco supone un problema realizar las radiografías dentales, la razón es simple, estas no se dirigen al vientre de la madre, además la cantidad de radiación producida es muy pequeña y no es comparable con la de una radiografía convencional.

En la última etapa del embarazo se pueden realizar igualmente tratamientos, aunque en este caso, es preferible evitar estar sentada mucho tiempo en el sillón del dentista porque puede ser molesto, pero por lo demás, se pueden realizar los tratamientos con normalidad. Aquí explican que lo que no está recomendado durante el primer y último trimestre del embarazo es el uso del óxido nitroso, gas que se utiliza como agente sedante en determinados procedimientos. Los expertos comentan que este gas puede provocar un parto espontáneo porque puede estimular la musculatura uterina.

En resumidas cuentas, desde que se inicia el embarazo hay que prestar atención a la salud bucodental, acudir a las revisiones, cepillarse los dientes cada vez que sea necesario y seguir una dieta y un estilo de vida saludable, teniendo la tranquilidad que los problemas que puedan aparecer en los dientes no estarán relacionados con el bebé que se está gestando.

Foto | Daquella manera

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