Consecuencias de la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas durante el embarazo

Según los resultados obtenidos en un investigación realizada por el Instituto de Salud Global de Barcelona, la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) durante el embarazo pueden afectar al metabolismo siendo, en parte, causantes de problemas como la diabetes gestacional o la tolerancia alterada a la glucosa.

Problemas durante el embarazo

Hoy conocemos un estudio elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) sobre las consecuencias de la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas durante el embarazo. Se trata del mayor estudio que se ha realizado sobre esta asociación y sus principales consecuencias, como la alteración de la tolerancia a la glucosa, la diabetes gestacional, la variación de los niveles de colesterol total o la disminución de los niveles de triglicéridos.

Las sustancias perfluoroalquiladas o PFAS son compuestos alifáticos altamente fluorados que cuentan con una elevada estabilidad química y térmica, se han utilizado desde hace décadas ampliamente en un gran variedad de aplicaciones químicas e industriales para la fabricación de todo tipo de productos cotidianos, lo que ha provocado que sean sustancias que estén ampliamente distribuidas en el medio ambiente a nivel mundial. Lamentablemente son sustancias que afectan a los seres humanos y así se ha corroborado en varios estudios realizados anteriormente con animales de laboratorio.

En esta investigación se trabajó con 1.240 mujeres embarazadas a las que se les extrajo muestras de sangre para determinar los niveles de cuatro de estas sustancias, el sulfonato de perfluorooctano (PFOS), el sulfonato de perfluorohexano (PFHxS), el ácido perfluorooctanoico (PFOA) y el ácido perfluorononanoico (PFNA), aunque merece la pena destacar que la lista de PDAD comunes alcanza la docena de nombres. Además de estos valores, también se analizaron diferentes marcadores metabólicos responsables del riesgo de sufrir determinadas enfermedades como, por ejemplo, la hipertensión arterial, la resistencia a la insulina, la inflamación, etc.

Las mujeres formaron parte de las cohortes de nacimiento del Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), cuyos objetivos principales eran describir el grado de exposiciones prenatales individuales a contaminantes ambientales y las dosis internas de estos contaminantes durante la gestación, el nacimiento y durante la infancia en el Estado español, la evaluación del impacto de la exposición pre y postnatal a diferentes contaminantes ambientales en el crecimiento, la salud y el desarrollo de los niños, desde las etapas tempranas fetales y a lo largo de su vida, y la evaluación de como los factores genéticos y nutricionales pueden modificar los efectos de los contaminantes ambientales en el crecimiento infantil.

Los expertos comentan que los resultados de este estudio, así como los obtenidos en el Proyecto INMA y la creciente evidencia epidemiológica y animal, determinan que la exposición a estos elementos químicos, tiene un papel significativo en problemas como la obesidad y la diabetes, probablemente en combinación con otros factores del estilo de vida, como pueden ser el sedentarismo o la dieta.

Los productos químicos mencionados se acumulan en la cadena alimentaria y en los tejidos de los animales y los seres humanos, manteniéndose en el medio ambiente y en los seres vivos durante años. En las personas, la ruta de la exposición es la alimentación, la inhalación de polvo en interiores, la migración de los envases a los alimentos y el agua, por lo que es prácticamente imposible evitarlos, pero determinadas pautas evitan que sus valores puedan ser elevados. Por ejemplo, abusar de los alimentos preparados envasados podría ser un factor de riesgo para elevar las concentraciones de los compuestos químicos mencionados en sangre.

Según los resultados obtenidos, las concentraciones de PFOS en sangre se asociaron con la tolerancia alterada a la glucosa y a enfermedades como la diabetes gestacional, en el caso de los PFHxS, los resultados fueron prácticamente nulos. El PFOA se asoció con los niveles de colesterol total, el PFOS y el PFNA se asociaron con ligeras disminuciones en los niveles de triglicéridos, pero no se determinó una asociación entre los PFAS y la proteína C-reactiva, que es un marcador de inflamación.

Los expertos explican que la diabetes gestacional está asociada con una variedad de problemas de salud a corto y largo plazo que afectan a la madre y al bebé, por ello, consideran importante confirmar los resultados obtenidos con otros estudios adicionales realizados a otras poblaciones. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de ISGlobal y en este otro publicado en la revista científica Environmental Health Perspectives.

Foto | Tatiana Vdb

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