¿Con qué frecuencia ir al ginecólogo durante el embarazo?

La frecuencia de las visitas al ginecólogo las marcará el tipo de embarazo, si es de riesgo serán mucho más habituales. Si no lo más habitual es que las visitas se establecen de la siguiente manera: mensuales hasta la semana 28, quincenales hasta la 36 y semanales hasta la 40.

Cuando nos quedamos embarazadas por primera vez tenemos ciertos miedos y necesidad de información, pero las visitas al ginecólogo van a ser escasas al principio del embarazo, por lo menos en la sanidad pública. Hay que tener en cuenta que siempre podemos recurrir a la comadrona para dejarnos aconsejar o para solucionar las dudas hasta la visita del ginecólogo.

Las revisiones al ginecólogo variaran dependiendo de si es un embarazo de riesgo o no.

Así pues, la primera visita a este profesional debería producirse cuando tenemos la segunda falta, o nos hemos hecho la prueba de embarazo o intuimos que estamos embarazadas. El ginecólogo primero que nada tendrá que confirmar el embarazo, naturalmente, y posteriormente deberá preparar todo el historial de la futura mamá y examinar su estado de salud. La frecuencia de visitas puede ser diferente si tenemos un embarazo gemelar o de riesgo.

En el caso de un embarazo normal, la frecuencia de visitas se estima en una mensual hasta la semana 28. A partir de ese momento las visitas deberían ser cada quince días hasta la semana 36 y posteriormente ya deberían ser semanalmente hasta que nazca el bebé, que suele ser alrededor de la semana 40. Naturalmente con embarazos de riesgo no se tiene esta frecuencia de visitas ya que el control es muy exhaustivo y dependerá de si es de riesgo o de alto riesgo.

En la primera visita nos van a interrogar sobre nuestra salud y la de nuestros familiares. El ginecólogo necesita descartar enfermedades hereditarias o posibles alteraciones en el embarazo por la salud de la madre y debe asegurarse de que no tenga graves problemas de salud, con lo que pedirá exámenes sanguíneos, tomará la presión, peso, talla, etc. Esta primera visita es importante, porque puede determinar el resto de visitas y su frecuencia, ya que si el ginecólogo detecta que puede haber un embarazo de riesgo, mandará más pruebas y determinará visitas más frecuentes.

En el resto de visitas, el ginecólogo irá revisando la correcta evolución del embarazo, resolverá todas tus dudas e irá evaluando tu salud y la de tú bebé a través de las pruebas como ecografías, peso, analíticas, posición del feto, placenta, etc. Ya verás que los momentos que más vas a disfrutar son en las que te hacen las ecografías. La primera sólo puedes imaginar, pero luego vas viendo la evolución y como crece en las distintas fases del embarazo, por lo que cada vez va aumentando más dentro de ti la ilusión de verle la carita y cogerle en brazos para disfrutar de él.

Foto por Daquella manera en Flickr

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