Aumentar un poco de peso antes del embarazo duplica el riesgo de diabetes gestacional

Según un estudio australiano, tener variaciones de peso antes del embarazo, aunque sean poco significativas y en el marco de un IMC saludable, aumentan el riesgo de sufrir diabetes gestacional hasta el doble, en comparación con las mujeres que tienen un IMC normal y no han sufrido ninguna variación de peso.

Diabetes gestacional

Según los resultados de una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Queensland (Australia), la estabilidad en el peso de la mujer antes de quedarse embarazada es muy importante, ya que una variación que permita aumentar un poco de peso, aunque sea de forma saludable y en el marco de un Índice de Masa Corporal normal, duplica el riesgo de diabetes gestacional.

Los expertos explican que independientemente del IMC, el aumento del riesgo se produce con las variaciones de peso, en cambio, si se mantiene un peso constante antes de la concepción, el riesgo de sufrir diabetes gestacional se reduce en un 50%. Hasta la fecha se sabía que el aumento excesivo de peso antes y durante el embarazo, se asociaba con diferentes riesgos para la salud de la descendencia a largo plazo, como por ejemplo la obesidad, tener una presión arterial elevada o padecer enfermedades cardiovasculares.

Estos riesgos para la salud de la descendencia son mayores si además la madre tiene un nivel elevado de azúcar en sangre durante la gestación, y en especial, si desarrolla diabetes gestacional. De ahí que todas las medidas que se adopten para evitar esta forma de diabetes sean de gran importancia y deban ser consideradas por las futuras madres. Lo que no se sabía era que el simple hecho de tener pequeñas variaciones de peso antes de la concepción, pudiera influir en el riesgo de diabetes gestacional, esto es algo que sorprende bastante.

En esta investigación participaron 3.111 mujeres con una edad media de 20 años que eran parte de un estudio longitudinal de la salud de la mujer en Australia, en el que se registraron los patrones saludables de más de 58.000 mujeres desde el año 1996. A las mujeres se les tomaron datos relativos al IMC y los cambios de peso antes del embarazo, posteriormente los resultados se cotejaron con el riesgo de sufrir diabetes gestacional durante el embarazo.

Lógicamente, las mujeres con un IMC elevado tenían más riesgo de sufrir esta enfermedad que las que tenían un IMC normal, pero se apreció que los cambios de peso antes y durante el embarazo podían estar asociados a un incremento del riesgo de sufrir diabetes. Esto parece que es hilar demasiado fino y la explicación de los expertos a continuación así lo demuestra.

El estudio es observacional y no se puede probar que exista causalidad, pero los investigadores consideran que es otra evidencia más de que el aumento de peso puede derivar en la resistencia a la insulina. Por ello creen que las mujeres que planifican su embarazo, deben asegurarse de tener un buen estado físico, que eviten el sedentarismo y mantengan un peso saludable y sin variaciones. También recomiendan que una vez que estén embarazadas, realicen ejercicio físico de forma regular y no sigan la mítica regla de alimentarse por dos.

En este estudio no vemos que se hayan tenido en cuenta otros factores que podrían haber alterado los resultados, como tener líquido amniótico en exceso, tener antecedentes familiares de diabetes, ser de una raza con mayor riesgo, etc. En fin, será cuestión de esperar a que se desarrollen nuevos estudios que ratifiquen los resultados, podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Diabetes Research and Clinical Practice.

Foto | Arkansas ShutterBug

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