Una novedosa técnica permite a bebés de 3 meses ponerse de pie

En Islandia un instructor de natación prepara a los pequeños para que se coloquen de pie sobre la palma de su mano y se sostengan en la posición por al menos 15 segundos. Este tipo de estimulación puede traer grandes beneficios si se efectúa bajo la guía de un especialista.

Una novedosa tecnica permite a bebes de 3 meses ponerse de pie

La experiencia dicta que los bebés se colocan de pie entre los 9 y 15 meses de edad. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que esto puede ser posible mucho antes si se propicia el aprendizaje motor y se refuerzan las vertebras con antelación. En Islandia un instructor de natación, Snorri Magnússon, prepara a niños de entre 2 y 5 meses para que se paren en la palma de su mano y se sostengan en la posición por al menos 15 segundos.

Tras una hora de entrenamiento, dos veces por semana y durante poco más de dos meses, Magnússon ha logrado que bebés se mantengan de pie por un rato, lo que ha captado la atención no sólo de los padres y representantes, sino también de los especialistas que se han dedicado a estudiar en qué se basa su técnica y cuál es la seguridad de los resultados.

Hemrundur Sigmundsoon, investigador y profesor de Neuropsicología de la Universidad de Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), emprendió el análisis de lo que sucede en Islandia, colocando bajo observación a 12 niños inscritos en las clases de natación de Magnússon y que tras el cumplimiento del entrenamiento lograron el objetivo: 11 de ellos permanecieron erguidos durante 15 segundos y el otro durante 8 ¿Cómo lo hace? se preguntan muchos.

Las “inducciones” llevadas a cabo en una piscina, inician con ejercicios de calentamiento dentro del agua, en los que participan los papás. Posteriormente, los bebés se ejercitan sobre una colchoneta flotante y a partir de allí están listos para ser colocados sobre la mano de Magnússon y mantenerse de pie, un aprendizaje que-a su juicio-los pequeños no olvidan. Pero ¿qué hay que hacer antes de esto? Aprender a nadar, fortalecer la columna y la parte superior del cuerpo, explica el instructor.

Magnússon se encarga de promover el desarrollo de las habilidades motoras y el equilibrio de los bebés a partir de los dos meses, y sugiere que su método sea respetado y utilizado sólo durante sus clases y no en casa.

Aprendizaje motor desde temprana edad

La investigación realizada por Sigmundsson arrojó detalles de la actividad y sus resultados, que fueron plasmados en un documento de la universidad, publicado hace poco en la revista Frontiers of Psychology. El texto destaca, entre otros puntos, que los niños de tres a cinco meses de edad son capaces de demostrar un aprendizaje motor mucho más notable, en comparación con las edades en las que por lo regular se manifiestan formas de posición independiente, inclusive en presencia de diferentes factores genéticos y ambientales.

Los niños partícipes en el estudio tenían entre 3,6 meses y 4,3 meses de edad cuando aprendieron a estar levantados y sin apoyo, una hazaña que podría incidir en el desarrollo precoz de otras habilidades del infante. Tal como lo expone Sigmundsson en su informe, enseñarlos a nadar a partir de los dos o tres meses de vida aumenta su equilibrio y destreza física, permitiéndoles un mejor desenvolvimiento en el futuro.

A los cinco años, estos niños serán capaces de anotar un gol con precisión, saltar a la cuerda, andar en puntillas o sostenerse en una sola pierna sin problemas. Además, podrán hablar fluidamente y disfrutar de las jornadas recreativas con mayor soltura.

Con estimulación

Nadie dijo que los bebés comenzarían a caminar a partir de los tres meses, pero cuando a esta edad logran sostenerse de pie es importante reforzar su conducta y estimularlos con ejercicios y frases que los lleven a erguirse y andar de forma segura.

Aunque no es el caso de Islandia, por lo general los niños comienzan a levantarse a los 8 o 9 meses apoyados de la cama, el sofá, una silla, un cajón o sus juguetes. Una vez hayan ganado la confianza, es necesario incentivarlos a dar pasos hacia adelante, tomándolos de la mano e impulsándolos ligeramente hacia el frente. Pronto lo harán ellos solos.

Ahora bien, dos puntos han de tomarse en cuenta en este asunto. El primero es que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y en ningún caso debe forzársele; lo otro es conservar los ambientes en los que se desenvuelve libres de objetos o materiales que representen riesgos, además de cuidar siempre su postura.

No en vano el profesor de natación recomienda no intentar colocar a los niños erguidos en casa cuando son tan pequeños y sin la guía de especialistas. Ya bastante se ha escuchado de bebés con malformaciones en las piernas por la incredulidad o testarudez de los padres.

Si erguirse desde temprana edad es un don natural del niño, como suele verse en algunos bebés de tres y cuatros meses, incluyendo a los sometidos al mencionado ejercicio de natación, es porque existe fuerza en ellos. Sólo hay que hacer que la desarrollen a su modo,  según sus posibilidades, y no correr a montarlos en una andadera o hacerlos caminar a la fuerza. Eso puede ser contraproducente.

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