¿Tu niño va a la guardería? Haz que se divierta

Los primeros días de clases causan aprensión tanto a los niños como a sus padres. Sin embargo, hay métodos para mitigar cualquier angustia o sentimiento negativo que pueda surgir.

Haz que tu hijo disfrute sus primeros días de cole

La elección de una guardería para los niños no es una decisión fácil de tomar. La inquietud de la mayoría de los padres se origina por su desconocimiento sobre el funcionamiento de la institución y el trato que le darán a sus pequeños. Sin embargo, es preciso recordar que la mayoría de estos centros están cualificados para brindar apoyo en el cuidado y educación de los pequeños.

Esta etapa previa a la educación formal es vital para los chicos, pues favorece su adaptación a las siguientes fases de escolarización. En esos planteles los peques inician su socialización y refuerzan necesidades de cariño, atención y enseñanza, esenciales para su sano desarrollo. No hay de qué temer. Con una buena investigación y la correcta asesoría, se podrá dar con el lugar indicado. 

Consejos para facilitar a los niños el ingreso a la guardería

Aunque el miedo y la aprensión se hagan presentes, hay maneras de hacer más fácil la escogencia de una guardería. Ni para los padres ni para los niños resulta sencilla la separación. De allí que lo más conveniente es buscar estrategias para mitigar los sentimientos negativos que se puedan presentar. 

Los papás deben allanarle el camino a sus hijos para que no la pasen mal en la guardería. Además, deben comprender que ni los docentes ni ningún profesional podrá debilitar ese lazo de afecto que los une como familia. Los primeros días siempre serán difíciles y delicados, pero con estos consejos la situación se hará más llevadera. 

  • Estar seguros de querer escolarizarlos. Hasta los tres años la entrada a la escuela es opcional. Por ello, el primer paso consiste en que los papás estén conformes con la medida.
  • Emprender un cambio por vez. Las rutinas ayudan a que los pequeños se sientan seguros. Por eso, debe descartarse cualquier otro cambio brusco o relevante, como pasar del pañal a la ropa interior. Será necesario que el resto de procesos se posterguen.
  • Utilizar un lenguaje positivo. Hay que hacer que el chiquillo se entusiasme con la idea de tener amigos y jugar con ellos. Se puede llevar a ver la guardería desde afuera para que se familiarice. Además, conviene adoptar hábitos para las comidas y el sueño que se parezcan a las que tendrá cuando entre al cole.
  • Garantizar que tenga todo el material de estudio. El infante necesitará utensilios como papel, lápices, colores, pinturas y demás. Es importante que tenga todo a la mano para que participe gustosamente en las tareas.

¿Cómo iniciar el proceso?

Como se dijo, la adaptación es lo más complicado. El niño extrañará su casa, sus alimentos y el calor de las personas cercanas a su entorno, en especial de la madre. Es normal que llore, que se muestre renuente y desinteresado. No obstante, todas esas acciones pueden mitigarse con estas sugerencias. Si tú bebé está por entrar a la guardería, tómalas en cuenta.

  • Bríndale algo que le recuerde a su hogar. Escoger con él un peluche u objeto con el que tenga especial afinidad. Así lo ayudarás a tranquilizarse en el salón de clases. Revisa entre muñecos, almohadas y mantas.
  • Juega con los tiempo. Al principio puedes dejar a tu hijo sólo un par de horas en clases. Esto hará que la transición sea tan suave como la seda.
  • Acompáñalo siempre que puedas. Tu compañía durante la primera semana le aportará seguridad.
  • Cuéntale todo sobre tu peque a las maestras. Opta por escribirle una carta de presentación sobre tu hijo a sus docentes. De esta manera, ellos podrán familiarizarse con sus preferencias, estados de ánimo, posibles enfermedades y gustos.
  • Vístelo para moverse. Recuerda que aprenderá y se divertirá. Necesitará ropa que le dé esa libertad. Algunas instituciones cuentan con uniformes que garantizan estos aspectos y simplifican la atención de parte del personal.
  • Haz breve tu despedida. Mantén la calma para que él esté tranquilo. Despedirte rápidamente,  lo motivará a relacionarse con su nuevo entorno. Si te nota ansioso, él lo imitará.
  • Prepara bien su bolso. Incluye un cambio de atuendo y toma la precaución de identificarla. Si tu hijo usa biberón o chupete, guárdalos. No olvides sus artículos de higiene.
  • Fomenta la comunicación con los maestros. Debes enterarte cómo se comporta tu bebé, lo que hace, si se acopla a las tareas, con quién juega… Toda esa información te mantendrá tranquilo.

La escolaridad le ayudará a tu hijo a expandir sus horizontes y a estimular su crecimiento en todos los niveles. Pronto lo notarás emocionado con el aprendizaje y con sus compañeros. El proceso puede ser lento, pero provechoso.

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