Qué debemos hacer cuando los niños no quieren hacer caca

En un momento determinado, los niños empiezan a aguantarse las ganas de hacer caca, no quieren evacuar y esto provoca que puedan pasar varios días así. Sufren intentando evitar a toda costa defecar y los padres lógicamente nos preocupamos, aquí os comentamos algunas pautas y claves de comportamiento que pueden ayudar a los niños a volver a hacer caca sin problemas.

Aguantar las ganas de hacer de vientre

No son pocos los niños que en un momento determinado del desarrollo, repentinamente dejan de hacer caca. Inicialmente creemos que se trata de un episodio de estreñimiento, pero si nos fijamos bien, apreciaremos signos que delatan que en realidad los pequeños están tratando de aguantar las ganas de hacer de vientre, hasta el punto de que pasan varios días soportando el problema y pasándolo realmente mal. Como padres, es lógico que nos preocupemos, ya que la situación puede derivar en un problema de salud. Además, cuanto más se aguantan, más complicado será que puedan evacuar sin problemas.

Son varias las causas señaladas por los especialistas por las que los niños no quieren hacer caca y se aguantan las ganas, pero sobre todo se apunta una razón principal. Cuando son conscientes del proceso de la micción o la defecación, es un momento muy importante para ellos ya que pueden considerar que se están desprendiendo de algo que es suyo y valioso que no puede desecharse. Hay que decir que en la mayoría de casos este problema se produce primero con las ganas de orinar y posteriormente con las ganas de hacer de vientre, al menos así nos pasó a nosotros con nuestra hija.

En otros casos, el temor de hacer de vientre tiene su origen en el modo en el que se limpia a los niños, haberles hecho daño al intentar limpiarles a conciencia puede provocar que tengan temor y eviten hacer de vientre para no volver a pasar por esa experiencia. Un ejemplo es la hora del baño, si por casualidad bañamos al pequeño con agua más caliente de lo habitual y por ello ha pasado una mala experiencia, temerá la hora del baño y ese miedo costará algún tiempo eliminarlo, pero de este tema ya hablaremos en otra ocasión. Hay que aclarar que aguantarse las ganas de hacer caca es algo que no está relacionado con el abandono del pañal, de hecho, muchos casos se producen en una etapa en la que llevan el pañal y todavía no hay intención de abandonarlo.

La desesperación de los padres se hace evidente, por un lado está el tema de la salud, ya que no es bueno para ellos que se aguanten tanto tiempo, por otro lado, nos ponemos en lugar de los pequeños y podemos llegar a comprender lo que están sufriendo. Los signos que delatan que se están aguantando son claramente identificables y se diferencian del estreñimiento, los pequeños ponen su mano en el culete con un signo claro de intentar mantener y evitar defecar, en ocasiones no quieren andar, jugar, saltar o realizar cualquier actividad que incremente las ganas de expulsar. Esto provoca que tengan episodios de mal humor, que estén irascibles, que pidan continuamente estar en brazos, como si ello les ayudará a soportar mejor lo que están aguantando.

El juego es una herramienta educativa importante

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando los niños no quieren hacer caca? Como en muchos aspectos de la etapa del desarrollo y el aprendizaje de los hijos, la paciencia es fundamental, no se puede obligar a los niños a hacer de vientre, enfadarse con ellos o amenazarlos en tono agresivo, esto sólo complicará más las cosas. Para facilitar el control de esfínteres y la evacuación hay que empezar por asimilar que es algo que nosotros no podemos controlar, debemos tratar a los pequeños con cariño y respeto, hablarles sobre lo importante que es evacuar con un lenguaje que puedan comprender.

Los juegos son muy importantes para enseñarles que es la micción y la defecación, por ello es recomendable jugar con los niños a que sus muñecos van al baño para hacer caca o pis, incluso se puede materializar la defecación utilizando plastilina de color marrón, esto puede ayudar a satisfacer su curiosidad y deseo sobre su propia evacuación. Los cuentos son otra herramienta de gran valor, pueden ayudar a transmitir con más facilidad a los niños por qué hay que hacer de vientre y lo bien que uno se siente después de ir al baño, enseñarles que no se trata de algo valioso, sino que son desechos y que la parte valiosa se queda en el organismo. Por supuesto, cuando al fin los niños defecan, es muy importante que les mostremos nuestra alegría y que vean que nos sentimos orgullosos de ellos, en pocos días el proceso se normalizará y volverán al ritmo habitual que tenían antes de atravesar este episodio.

Evidentemente, cada niño es un mundo y es difícil poder saber qué se les está pasando por la cabeza, lo que funciona en unos niños no funciona en otros. Pero existen unas pautas de comportamiento generalizadas que los padres debemos adoptar durante esta etapa, que los niños se sientan queridos, apoyados y comprendidos, confiar en sus capacidades, tener paciencia ilimitada y ofrecer todo el cariño y amor del mundo. Hay mucho más que decir sobre esta etapa, sobre todo si tratamos casos particulares, ya que como hemos comentado, las pautas de actuación pueden ser distintas en cada caso, de ellas hablaremos próximamente.

Foto 1 | Todd Morris
Foto 2 | Jenniferschwalm

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