Los bebés expuestos a niveles de contaminación elevados sufren cambios cerebrales estructurales

Una nueva investigación muestra que los bebés que son expuestos a niveles de contaminación de tráfico rodado elevados, sufren cambios cerebrales estructurales. Los expertos han constatado una reducción del 3-4% del volumen de regiones cerebrales específicas situadas en el cerebelo y los lóbulos frontal y parietal.

Modificaciones cerebrales por la contaminación ambiental

Según los resultados de un estudio desarrollado por investigadores del Hospital Infantil de Cincinnati (Estados Unidos), los bebes expuestos a niveles de contaminación elevados (concretamente a la exposición de la contaminación que produce el tráfico rodado) sufren cambios cerebrales estructurales cuando cumplen los 12 años. Según las mediciones, estos bebés, cuando cumplieron 12 años, tenían una visible reducción del volumen de la materia gris y el espesor cortical (corteza cerebral), en comparación con los menores que tuvieron un nivel bajo de exposición a la contaminación.

Los resultados de este estudio sugieren que el lugar donde se vive y el aire que se respira puede afectar la forma en que se desarrolla el cerebro, si bien el porcentaje de pérdida es mucho menor de lo que podría verse en un estado de enfermedad degenerativa, esta pérdida puede ser suficiente para influir en el desarrollo de diversos procesos físicos y mentales. Las cifras muestran que regiones cerebrales específicas situadas en el cerebelo y los lóbulos frontal y parietal, tuvieron una disminución de entre un 3% y un 4% del volumen.

Los investigadores comentan que si la exposición temprana a la contaminación del tráfico rodado daña irreversiblemente el desarrollo del cerebro, las consecuencias estructurales podrían persistir en el tiempo, aunque para constatarlo habría que seguir con el estudio hasta que los menores alcanzasen la mayoría de edad. Lo cierto es que estos resultados no sorprenden, recordemos que una investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) realizada en el año 2017, concluía que el cerebro de los niños podía sufrir cambios con la contaminación ambiental, concretamente en el núcleo caudado del cerebro.

De hecho, se han realizado muchos estudios de los que hemos hablado en Pequelia, sobre cómo afecta la contaminación ambiental al desarrollo cerebral, afecta al desarrollo cognitivo y en especial a la memoria de trabajo, trastornos del comportamiento y problemas en la capacidad de atención, etc., y eso sólo en el cerebro, porque también es causante de problemas como el bajo peso al nacer, el aumento del riesgo de sufrir asma, etc. Pero de lo que no se había hablado hasta ahora es de los cambios estructurales y la reducción de la masa cerebral.

Problemas que causa la contaminación ambiental en el desarrollo infantil

En la investigación, los expertos utilizaron imágenes de resonancia magnética para obtener imágenes anatómicas del cerebro de 147 menores con una edad media de 12 años, este grupo de niños forman un subconjunto del Estudio de Alergia y Contaminación del Aire de la Infancia de Cincinnati (CCAAPS), en el que participaron bebés con seis meses de edad con el objetivo de examinar cómo afectaba la exposición a la contaminación ambiental del tráfico rodado a la primera infancia. Estos menores se clasificaron en grupos según la exposición a la contaminación, estimada en base a las muestras de aire recogidas en 27 áreas de Cincinnati. Se realizó un seguimiento y una evaluación cuando cumplieron 1, 2, 3, 4, 7 y 12 años.

Estudios anteriores sugieren que este tipo de contaminación contribuye a enfermedades neurodegenerativas y trastornos del desarrollo neurológico, algo que parece estar también relacionado con los cambios estructurales cerebrales. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página del hospital y en este artículo publicado en la revista científica PLOS One.

Foto 2 | vladimix

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