Las pantallas táctiles podrían contribuir en el desarrollo de los niños

Un nuevo estudio concluye contrariamente a lo que han concluido muchas otras investigaciones, que el uso de las pantallas táctiles podría contribuir en el desarrollo de los niños, siempre que las aplicaciones utilizadas fueran de calidad.

Desarrollo infantil

A los dos años muchos niños dominan de forma básica el uso de las pantallas táctiles, ya sea de un smartphone o de un tablet, pueden desactivar el bloqueo por defecto que aparecen en los dispositivos cuando están inactivos durante un determinado tiempo, desplazarse a través de la pantalla e incluso realizar búsquedas y seleccionar contenidos, por ejemplo desplazando los contenidos de un bloque de vídeos infantiles de YouTube y elegir el que quieren ver.

Generalmente se ha recomendado que se limite el uso de este tipo de dispositivos en los menores y especialmente en los niños de hasta 2 años de edad, pero se ha presentado un nuevo estudio realizado por expertos del hospital de la Universidad de Corken (Irlanda) en el que se sugiere que las pantallas táctiles podrían contribuir en el desarrollo de los niños pequeños. Según el trabajo desarrollado, la mayoría de los niños pueden utilizar gadgets con una pantalla táctil a los dos años de edad, algunos incluso mucho antes, cuando apenas tienen 12 meses.

Los investigadores analizaron la capacidad y destreza de un grupo de 82 niños con edades comprendidas entre los 12 y 36 meses, los resultados indican que a los 24 meses la mayoría ya podían llevar a cabo diversas tareas en los dispositivos móviles. Dado que estos aparatos tecnológicos requieren del tacto para ejecutar las funciones, se concluye que esta interactividad no es distinta a las formas tradicionales de juego, por lo que beneficiaría en el desarrollo.

Los expertos diseñaron una encuesta que fue cumplimentada por los padres de los niños, se obtuvieron datos como que el 82% de los padres contaba con un smartphone, un tablet u otro tipo de dispositivo tecnológico, de éstos, el 87% permitía que sus hijos jugarán con ellos. Un 50% de los padres aseguraba que sus hijos eran capaces de desbloquear la pantalla, un 91% podía deslizarse a través de las distintas pantallas, y un 64% podía buscar contenidos. Los bebés de 12 meses de edad eran los más precoces en el uso del móvil, pero no era hasta los 24 meses cuando dominaban las tres técnicas relatadas.

Este estudio parece que va a contra corriente, mientras que la mayoría de investigadores comentan que existen posibles consecuencias negativas en los niños por el tiempo que puedan pasar frente a las pantallas, los expertos de este estudio aseguran que los dispositivos pueden ejercer una influencia positiva, comentan que las aplicaciones táctiles interactivas ofrecen un nivel de compromiso no experimentado con otros medios y son más afines al juego tradicional. Llegan a considerar que los dispositivos tecnológicos se convierten en un método de evaluación del desarrollo de los niños, como para la intervención temprana en niño con problemas de desarrollo.

Merece la pena recordar que los fundadores de compañías como Google, Facebook, Linkedln, Apple, etc, son padres a favor de la educación “low-tech”, es decir, limitan el uso que realizan sus hijos de la tecnología. Personalidades tan conocidas como el fallecido Steve Jobs, manifestó en su momento que en su casa sus hijos no usaban el iPad, por algo sería.

Según leemos aquí, los investigadores comentan que aunque existen aplicaciones específicas para bebés y niños pequeños, no existe una regulación sobre su calidad, carácter educativo, etc., algo que debería tenerse en cuenta y crear algún sistema que supervisará este tipo de contenidos. Ya hace varios años que algunas agencias u organizaciones como la Academia Americana de Pediatría, recomiendan que los niños menores de 2 años no consuman tiempo frente a ningún tipo de pantalla, la razón es que los pequeños están expuestos a los contenidos inadecuados, pero se han obviado los posibles beneficios que pueden aportar.

Muchos estudios demuestran que consumir en exceso este tipo de contenidos tecnológicos afecta al rendimiento escolar, al sueño y puede provocar otros problemas de salud, en este sentido el grupo de investigadores comenta que todos los excesos son perjudiciales, no se debe abusar y tampoco prohibir por los posibles beneficios que aportan al desarrollo. Lo cierto es que si ponemos en una balanza los resultados de las investigaciones en contra del consumo de este tipo de tecnología y las investigaciones a favor, podemos comprobar que mayoritariamente tiene más peso las primeras, por lo que serían necesarios más estudios favorables realizados por expertos de otras universidades y organizaciones para considerar como positivos y veraces los resultados de esta nueva investigación de la Universidad de Corken. Podéis conocer todos los detalles de este trabajo a través de la revista científica Archives of Disease in Childhood.

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