La etapa del ‘no’ en los niños

La etapa del ‘no’ es una etapa en la que los niños dicen que no a casi todo, incluso cuando quieren decir sí, es un proceso que dura hasta los tres años y que tiene como objetivo aprender a desarrollar la autonomía y la independencia. Ante esta etapa los padres deben tener mucha paciencia y actuar de un modo equilibrado, sin ser demasiado permisivos ni firmes, aunque todo dependerá de la situación.

Autonomía en los niños

Un día repentinamente nos damos cuenta de que el niño nos contesta continuamente con negativas, el “no” y el “no quiero” son habituales en sus respuestas, se trata de una fase de oposición que se denomina la etapa del No. A algunos padres les sorprende el cambio de comportamiento y si no tienen muy claro que se trata de una fase normal del desarrollo infantil, tienden a buscar explicaciones, que es un rebelde, que le gusta llevar la contraria, etc. Estas deducciones pueden tener su lógica. ya que los pequeños dicen “no” incluso a aquello que les gusta, pero la realidad es que esta etapa tiene mucho que ver con el aprendizaje, el desarrollo y especialmente la autonomía y la independencia.

No existe una regla exacta para determinar cuándo se inicia esta etapa, ya que cada niño es diferente, pero generalmente se inicia a los 15-16 meses. El niño quiere que los adultos tengan en cuenta sus reivindicaciones y buscan la independencia con sus interacciones, independencia que ayudará a definir su carácter y su modo de actuar en la vida. Para aprender, nada mejor que provocar situaciones nuevas para ver qué es lo que ocurre y cómo reaccionan los padres, de ahí que en ocasiones digan “no” cuando en realidad querrían decir “si”.

A las respuestas negativas a todo tipo de situaciones se pueden sumar el hablar a gritos, algo que hacen porque no tienen una riqueza léxica y no saben expresarse bien con palabras. Las emociones, sea alegría o enfado las manifiestan gritando, entre otras formas de comunicación, como por ejemplo el lenguaje corporal, las pataletas, rabietas y lloros. Total que si sumamos el “no” y los gritos, algunos padres pueden perder la paciencia y no entender qué está ocurriendo.

Ante esta situación es fundamental mantener la paciencia, es necesario dejar que los niños expresen sus emociones y se les permita desarrollarse, no hay que ser muy tolerantes y tampoco muy firmes, el secreto está en el equilibrio que permita mantener unos límites muy claros. No se puede castigar a un niño porque diga “no”, hay que buscar alternativas y darles diferentes opciones para que sientan que tienen más libertad y control sobre la situación que están viviendo, con ello es más factible que colabore.

Seguro que todos nos hemos encontrado en esta situación, le vamos a poner una ropa que nos parece preciosa y el pequeño dice que no la quiere. En este caso se le pueden proporcionar alternativas y mostrarles las diferencias en la ropa, si encauzamos bien la estrategia terminará eligiendo la ropa que queríamos ponerle, pero con la diferencia de que ha sido el niño el que ha tomado la decisión. Pero si no existe opción de elegir no hay que preguntar, hay que procurar mostrarle que es la única opción y no hay posibilidad de otra respuesta que la afirmativa.

Ante los gritos hay que mostrarse indiferentes, pero siempre dependiendo de la situación, hay que saber diferenciar entre los gritos que necesitan atención y consuelo, o los gritos ante los que hay que mostrar indiferencia, como por ejemplo unas rabietas sin sentido. Comentamos lo de los gritos porque el “no” lleva a la expresión cumbre de las emociones a través de los gritos. No hay que excederse con las reglas, la razón es bastante sencilla, es difícil que un niño pequeño pueda cumplir todas las exigencias de los adultos, en su lugar, bastan unas reglas sencillas y facilitar que el niño se sienta menos controlado y que cuenta con más libertad y autonomía, a fin de cuentas, ese es el objetivo en el aprendizaje de esta etapa.

Como decíamos, los niños provocan situaciones para ver qué sucede, en estos casos hay que buscar el equilibrio, el hecho de desarrollar la autonomía no implica dejarles hacer lo que quieran. Por ejemplo, tras un par de horas jugando en el parque llega la hora de volver a casa, pero los niños no quieren irse y dicen no, gritan y patalean. Hay que explicarles que ya han estado en el parque jugando, que otros niños también se van a su casa porque es tarde, porque hay que cenar, etc., y acto seguido irse a casa. Se marcan unos límites que al principio quizá no acepte, pero en cuestión de unas semanas, terminará entendiéndolo.

La etapa del no en los niños se acompaña de otras respuestas que delatan claramente el deseo de autonomía, como por ejemplo el “tu no”, “yo solito”, “vete”, etc. No queda más que resignarse, pero recordando que no importa lo que digan los niños si se trata de una situación de riesgo, si no implica riesgo hay que dejar que aprendan. ¿Cuándo acaba esta etapa? Por norma general a los tres años, pero como en todo, siempre hay excepciones, algunos niños aprenden antes y otros más tarde.

En definitiva, es una etapa más en la evolución y desarrollo que hay que afrontar con paciencia y en ocasiones con sentido de humor.

Foto | Hapal

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...