Existe una clara asociación entre el rendimiento cognitivo en la infancia y en edad adulta

Una investigación muestra que existe una clara asociación entre el rendimiento cognitivo en la infancia y en edad adulta. Se determina que la educación y el estado socioeconómico en la infancia son predictivos del rendimiento cognitivo en edad adulta, lo que mostraría que el nivel cognitivo se debe cuidar desde la infancia.

Rendimiento cognitivo en la infancia

Según los resultados de un estudio realizado por expertos del Dementia Research Centre (Centro de Investigación de Demencia) del Reino Unido, existe una clara asociación entre el rendimiento cognitivo en la infancia y en edad adulta. Además, se ha determinado que el nivel educativo y el estado socioeconómico son factores predictivos del pensamiento y el rendimiento de la memoria en edad adulta.

Los investigadores comentan que determinar los factores predictivos es importante, ya que así se puede comprender qué influye en el rendimiento cognitivo que pueda tener un individuo en estado adulto. Esta información puede ayudar a determinar qué aspectos podrían modificarse a través de la educación o cambios en el estilo de vida, como puede ser la dieta, el ejercicio, el sueño, etc., para ralentizar la reducción del rendimiento cognitivo que se puede producir con la edad.

Como ya hemos comentado en muchas ocasiones, muchos problemas de salud que se sufren en edad adulta, se gestan en la infancia, de ahí que sea tan importante tener en cuenta todos aquellos aspectos relacionados con el desarrollo de los niños. En esta investigación participaron 502 personas que nacieron en Gran Bretaña en 1946, y que fueron sometidas a una serie de pruebas cognitivas cuando cumplieron los ocho años de edad, pruebas en las que se evaluó la memoria, la orientación, la atención, el lenguaje, etc.

A los participantes se les realizó una tomografía por emisión de positrones, técnica no invasiva de diagnóstico que permite medir la actividad metabólica del cuerpo humano. Con la tomografía se buscaba la presencia de placas seniles de beta amiloide en el cerebro, proteínas que se asocian al Alzheimer. Los investigadores también realizaron un escáner de resonancia magnética del cerebro a todos los participantes.

Se descubrió que las habilidades de pensamiento infantil se asociaron a puntuaciones más altas en las pruebas cognitivas que se habían realizado hace 60 años. Por ejemplo, una persona cuyo rendimiento cognitivo era un 25% superior al de la media en su infancia, podía mantener ese mismo porcentaje cuando cumpliera los 70 años de edad. Se descubrió que los participantes que completaron sus estudios en la universidad, tenían un 16% más de rendimiento cognitivo que los que habían dejado de estudiar antes de cumplir los 16 años de edad, lo que demostraría la influencia de la educación en el rendimiento cognitivo.

Los expertos determinaron que un estado socioeconómico más alto en la infancia, se asociaba a un rendimiento cognitivo ligeramente mejor a los 70 años de edad (aunque no era significativo). Según los resultados, los participantes que habían desarrollado un trabajo profesional que requiere titulación, tendían a recordar una media de 12 detalles de una historia corta, en cambio, quienes realizaron un trabajo que no requería titulación universitaria, recordaron una media de 11 detalles, de ahí que se considere un aspecto poco significativo.

Un dato que destaca de esta investigación, es el hecho de que las mujeres obtuvieron mejores resultados que los hombres en las pruebas de memoria y velocidad de pensamiento, aunque no se explican las razones de ello. Los expertos comentan que las habilidades cognitivas en la infancia, la educación y el estado socioeconómico, influyen de forma independiente a la presencia de placas de beta amiloide en el rendimiento cognitivo a los 70 años de edad. De todos modos, se necesita realizar nuevos estudios y seguimientos para determinar la mejor forma de utilizar los resultados para predecir con mayor precisión cómo el pensamiento y la memoria de la persona, cambiarán a medida que envejece.

Pero, lo que está claro es que seguir un estilo de vida saludable desde la infancia, una alimentación sana y un programa de estudios que permita desarrollar plenamente el cerebro, favorece que en edad adulta se tengan mayores habilidades cognitivas, de pensamiento y de memoria. Podéis conocer todos los detalles de la investigación, a través de este artículo publicado en la revista científica Neurology, y en la página del Instituto de Neurología del University College.

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