Evitar que los niños engorden durante las vacaciones de verano

En las vacaciones de verano algunos padres dan demasiada libertad de horarios, de alimentación y de actividad a los niños, y esto puede ser contraproducente, no hay que olvidar que los hábitos saludables que ahora lleven los niños favorecerán a su salud en estado adulto, haciendo además que se conviertan en hábitos permantentes a lo largo de su vida.

Hábitos en verano

Los adultos tenemos un problema, nos pasamos el año hablando de los kilitos que se cogen por esto o por lo otro, que si Navidad por las grandes comilonas y los dulces tradicionales, que si Semana Santa porque hay unos días de vacaciones que se aprovechan para disfrutar, entre otras cosas, comiendo, que si el verano por el mismo motivo pero además por un periodo más largo… Lo curioso es que nunca se habla de los niños, y llegados al punto en el que se encuentra la población infantil en relación al sobrepeso y la obesidad, va siendo hora de que también sea un tema a tratar, principalmente para concienciar a los padres que dan manga ancha a sus hijos cuando se trata de comer.

Lamentablemente se mantiene una generación de personas que consideran que la delgadez no es sana, que es mejor que los niños estén rellenitos porque se considera un símbolo de salubridad. Evidentemente esto no es así, pero lo peor es cuando los niños tienen un exceso de peso porque en su dieta abundan los dulces y la grasas no saludables (recordemos que las grasas no pueden faltar en la dieta, pero las que benefician a la salud, y sin abusar, tales como el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, el aguacate…).

Precisamente en verano aumenta el consumo de grasas y azúcares a través de los helados, también se dan casos en que los niños no tienen mucho apetito a la hora de comer, porque el calor muchas veces quita el hambre, pero después sienten un apetito atroz y no comen precisamente comida sana, picotean cualquier cosa que sea más agradable al paladar. A esto hay que sumar que el sedentarismo también se ha apoderado de la infancia, aunque siempre hay excepciones y afortunadamente muchos niños no paran en todo el día saliendo en bicicleta, yendo a la piscina, etc.

El caso es que las vacaciones de verano son para muchas personas un periodo de relajación de los hábitos de vida saludable, tanto para adultos como para niños, pero en ambos casos somos nosotros los responsables, así que para que después ningún padre se arrepienta de ello, la endocrinóloga pediatra del Hospital Quirónsalud San José, Andrea Bartucci Schamir, ha proporcionado unos consejos para evitar que los niños engorden durante las vacaciones de verano.

Estas recomendaciones abordan también otros hábitos necesarios de mantener aunque se esté de vacaciones, pues establece que se imponga un horario para levantarse por la mañana, aunque flexible, y un mínimo de actividad física. Os transcribimos las pautas de la doctora Bartucci a continuación:

Fijar una hora máxima para despertar por la mañana

Andar: 1 hora tras el desayuno y 1 hora tras la cena

Piscina: Incremento diario de intensidad

Helados: Mejor un polo de hielo que un helado de crema. Preferentemente tras las comidas, no de forma aislada. Establecer un máximo de dos a la semana

Bebidas: Insistir en la ingesta de agua. Beber agua siempre para calmar la sed. Beber agua antes que cualquier otra bebida

Evitar los “tiempos muertos” o de aburrimiento en casa: Limitar la TV y los videojuegos u ordenador a las horas de más calor. Programar actividades que ocupen la atención y las manos

Si durante el periodo estival se mantienen estos hábitos, además de mantenerse activos y en forma, los niños no sufrirán tanto la posterior adaptación a la vuelta a la rutina, el denominado síndrome posvacacional.

Foto | Leonid

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 2
Loading ... Loading ...