El niño no quiere orinar

El niño no quiere orinar, este es un comportamiento bastante habitual en los niños cuando han cumplido dos o tres años, evitan orinar hasta el punto de que lloran y patalean porque les cuesta mucho aguantarse. Esta es una etapa que en mayor o menor medida abordan los niños como parte de su desarrollo en el aprendizaje del control de los esfínteres.

Aguantarse la orina

El control de los esfínteres es una de las etapas que los niños abordan alrededor de los 36 meses de edad, una de las fases que se experimentan es el control y aguante de la orina, no quieren orinar y lo pasan realmente mal, hasta que llega un momento en el que no pueden más y terminan orinándose encima, si llevan pañal lo desbordan y si no, se orinan encima, lo que les provoca incomodidad y frustración.

Aguantarse la orina no es bueno para la vejiga y aumenta el riesgo de infección, si les preguntamos si tienen ganas de orinar dicen que no a pesar de que muestran signos claros de que se están aguantando. Si están jugando o haciendo algo que les gusta, se opondrán a ir al baño a pesar de que estén sufriendo, por ello, es muy importante que orinen cuando tengan necesidad, por lo que ante los signos de que se está aguantando, será el momento de decir a los pequeños que es hora de ir a hacer pipí al baño.

El niño no quiere orinar y por ello llorará y pataleará, no importa, es necesario explicarle con un lenguaje comprensible por qué es necesario que orine, y que una vez termine, podrá seguir con lo que estaba haciendo. Los padres debemos estar atentos a las horas que pasan los niños sin orinar, es posible que no muestren signos de aguantarse, pero eso no quiere decir que no tenga ganar de ir la baño, por lo que no está de más preguntarle y llevarle al baño, aunque diga que no.

En algunos casos y a pesar de que los niños llevan pañal, no quieren orinar, que lleven pañal no es un motivo para que los padres se despreocupen, es necesario actuar del mismo modo que si no lo llevaran, explicándoles que no deben aguantarse porque es malo para ellos y siempre en un lenguaje que sea entendible. Al principio las negativas se mantendrán, pero poco a poco aprenderán que es necesario orinar y que esto no supondrá dejar de jugar o hacer cualquier otra cosa que estuvieran haciendo.

Se puede aprovechar que se estén aguantando la orina cuando llevan el pañal, para intentar que poco a poco lo abandonen, aunque en este caso hay que decir que se trata de un cambio drástico y no es recomendable ya que podría alterarles mucho. Por ello, los expertos comentan que primero hay que enseñarles a que no se aguante y orinen en el pañal, posteriormente se podrá intentar el abandono del pañal.

Por supuesto, si los niños no quieren ir al baño, patalean y se enfadan, los padres no deben reñirles ni castigares, tampoco hay que darles un discurso o hablar continuamente del tema, estas pautas de actuación no les ayudarán a entender la situación y terminarán confundiéndose más. Es importante actuar con firmeza, pero también con cariño y comprensión, en algunos casos aprenderán en pocas semanas, en otros casos tardarán un poco más, pero al final sabrán que deben orinar cuando tienen ganas.

En el proceso de aprendizaje del control de esfínteres es posible que los niños, ante la imposibilidad de aguantarse, pidan a los padres que los cojan en brazos pensando que así podrán aguantarse, pero lo cierto es que terminarán orinándose y los padres deben tener claro que quizá se mojen. No hay que enfadarse, hay que armarse de paciencia, mostrarles lo que ha ocurrido y seguir con las pautas de actuación antes indicadas, el problema terminará desapareciendo.

Cuando los niños empiezan a controlar los esfínteres delatan, en cierto modo, que ya han iniciado su camino hacia el abandono del pañal, eso sí, esto no quiere decir que en alguna que otra ocasión y una vez retirado el pañal, no se orinen, es algo normal en el proceso de aprendizaje.

Foto | Todd Morris

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